POESCÍA SE ESCRIVE CON K DE CORNFLEIS DE QUELOX

POESCÍA SE ESCRIVE CON K DE CORNFLEIS DE QUELOX


Algo no está bien –algo más hay que malestar– en una cultura que confiesa respetar las artes, pero carece de lugares adecuados para el encuentro de aquellas con sus destinatarios naturales.

Un espacio en la TV pública allí donde la hay –jamás en el horario “estelar”, desde luego–, una “fiesta” folclórica, algún simposio, un “encuentro” de vez en cuando, “casas” de cultura devaluadas, en fin, marcan en casi toda América los límites de la participación estatal.

El resto es negocio. He aquí una propuesta.

Américo Ochoa

La mercadotecnia funciona muy bien en el mercado. No tengo nada en contra de que funcione muy bien allí. Es más, me gusta, por ejemplo, como funciona con las Hojuelas de maíz. Creo que el “Tigre Tony” es un gran agente vendedor. Su diseño es versátil, audaz, capaz de dejar atrás cualquier competencia.

Su personalidad ofertada calza muy bien con la demandada: es tierno, fuerte, protector. Cumple a cabalidad la misión estratégica asignada. Abandera muy bien su producto. Se desplaza eficientemente entre el Mass-Medio y el Mass-meta. Es decir, Tony da más de lo que se le pide. A Tony ¡le soobran eneeeeeeeerrggíííaaaaas!

Pero no hay que ser cruel: Kornelio también vende …

Me gusta la proporción de las cajas del cereal, su diseño gráfico es excelente. La idea de utilizar el empaque primario –la caja– es genial. Uno la puede transformar, recortar, pegar, etc.; además, trae carritos adentro. Todo eso lo paga el consumidor. Lo que hay adentro –puede ser una media libra de maíz–, podría costar el 18% del precio del producto. ¡Bravo por Tony!

Si hacemos alianzas estratégicas con Tony podríamos, en las presentaciones de obras literarias, regalar un libro por la compra de un cereal. ¡Genial! Podríamos promover la poesía en la contratapa de las cajas, más o menos así:

Escriba:

La Luna ____ ___ _____ ___ _______
_________ _ _______es ___ _______ ____
u________ ___ ______n___ ____ _ _a
_________ __ _______ ______ hojuela

Nota: Por cada 10 recortes que envíe recibirá, a vuelta de correo electrónico, un certificado con su nombre de poeta listo para ser impreso. Por cada mil, le publicamos un libro de poesía para colorear.

Esa posibilidad existe, pero no es la única.


II. Atracando naves

Ahora sí, atraquemos las naves: el mercado existe, la mercadotecnia existe, la difusión cultural tiene grandes vacíos, la literatura tiene casi hoyos negro en su difusión; pero, ¡calma! El mundo del Billetecentrismo pretende hacernos creer que el holocausto es aquí y ahora; que todo está acabado y que no tenemos salida más que firmar la sentencia que ellos dictan –Óscar Arias ha dicho que es más fácil cambiar los 10 mandamientos que el TLC–.

Para los dolarcentristas el hombre es el instrumento mediante el cual se logra la finalidad última de su intención capital. Antes se estaba con ellos o contra ellos; ahora se debe estar con ellos o muerto, nunca en contra –la raza negra, en siglos recientes, fue sometida a la más baja degradación, a la esclavitud. Su música sobrevive, su cultura está allí tan brillante como el Caribe–.

III. Campaña del Libro útil

La realidad es tajante y mordaz. Muchos sabemos que el problema de las editoriales del área centroamericana no reside en la producción; sino en la distribución. Allí lo gordiano de este nudo. Las empresas mundiales de magna producción del círculo editorial sí tienen estrategias de mercado bien definidas, y algunos de sus escritores son como el “Tigre Tony”; es decir, son industrias que amasan colosos capitales y está bien que existan.

Además, hay pequeñas editoriales que han surgido durante las últimas dos décadas. Estas pequeñas editoriales son mínimas empresas que no cuentan con el apoyo del sistema económico ni del Estado; carecen de acceso a préstamos bancarios; mantienen una microproducción, generalmente identificada con la literatura nacional contemporánea, lo cual es muy loable para la literatura, pero no tienen mucha distribución, posiblemente por sus limitados recursos.

También están las editoriales intermedias, que poseen subsidio y apoyo institucional y económico del Estado; concretamente Editorial Costa Rica, EUNED, EUCR, EUNA; EFUNA, y Editorial Tecnológica del TEC; las mismas tienen sus bodegas hasta el copete de libros a la espera de un mago mercader que se los venda, hasta hoy ese mago no llega.

Hay editoriales subsidiadas que han mandado hacer bodegas más grandes para almacenar sus libros mientras los estantes de bibliotecas públicas están vacíos. ¿Cuántos miles de millones hay en las bodegas de las editoriales subsidiadas en toda la región? Producen más libros de los que tienen capacidad para vender.

El fenómeno está ligado, también, a la forma de producción. Hace algunos años era más barato producir 5.000 que 1.000 libros, pero solo tenían capacidad de venta para 1.000; el resto está en bodegas; y, a lo mejor, no les importa puesto que el subsidio solventa el déficit.

La Dra. Silvia vda. de López Vallecillos, menciona la lamentable desaparición de EDUCA, una editorial que sí producía literatura, pero tenía una inmensa bodega llena de libros, su fuerza de venta era nula. Sin embargo, hizo llegar gran cantidad de libros a Casas de la Cultura, cárceles, escuelas y colegios de Centroamérica ¡gratis!, sin la lógica de compraventa; es decir, sí se puede si hay voluntad. El fin de EDUCA es triste, pero esa es otra historia.

En general, la capacidad de producir libros es muchísima, no así la de distribución. Si los libros que están en las bodegas de las editoriales subsidiadas ya recibieron su renta mediante el subsidio, incluido pagos de derechos de autor, ¿por qué no los donan a las bibliotecas de todo el área? Los escritores podríamos contribuir proponiendo soluciones a tales problemas; por ejemplo hacer una campaña completa de Libro útil pidiendo a las editoriales subsidiadas que donen sus libros a las escuelas, colegios, bibliotecas públicas, cárceles, hospitales, casas de la cultura y otras del área centroamericana, integrando a nuestros pueblos mediante el hábito la lectura. ¡Que retribuyan con donaciones!

Hacer ferias de libro donde los libros sean a muy bajo costo y que se aumente el subsidio estatal a las editoriales que cumplan con estos fines. Un libro en bodega es un libro muerto.

Podemos aportar otras ideas –es decir, la mercantilización y las cajas de cereal no son la única solución–. En torno a esto podría discutirse mucho en temas transversales, tales como el importantísimo de “los derechos de autor”, y el codiciado de recibir “el justo pago” por lo que hacemos, o como dice Otoniel Martínez el poeta guatemalteco: que por dos chelines no se queden con nuestra poesía y, además, nos quieran prostituir.

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