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Categoría: Ensayos

Un boceto para Romero

Un boceto para Romero

Marzo: un boceto para Romero

AMÉRICO OCHOA.*

 

          El 24 de marzo de 1980 fue asesinado el Arzobispo de San Salvador. Monseñor Oscar Arnulfo Romero Galdámez. Nació en Ciudad Barrios, departamento de San Miguel, El Salvador en 1917. Tomando en cuenta lo remoto de su nacimiento uno puede construir una imagen en sepia, con callejas de polvo y piedra y casas de adobe y teja…

          Pero también puede construirse un holograma completo y colorido con ríos, montañas y cataratas que rodean la zona; una actividad campesina permanente, la afluencia de comunidades indígenas cercanas; un comarquino desarrollo comercial y cafetalero.

          Hago mención de este contexto de tiempo y lugar para recalcar que su origen suburbano está en relación con un tejido de miseria y desigualdad generalizada, donde cualquier atisbo de justicia era prácticamente nulo en el paisaje social en el que Romero crece.

          No procede de una familia poderosa, puesto que su padre era el telegrafista del pueblo y su madre encargada de correos. Una vivencialidad tan profunda para la sensibilidad de un ser como Romero, no puede sino calar hondo en sus decisiones y en su destino profundamente cristiano.

Estos factores contribuyen, posiblemente, a su conversión posterior de un obispo conservador y remiso al pastor con una entrega sin precedentes a la defensa de los derechos humanos y de los desprotegidos.

          Inicia su camino (montado en una mula) hacia el sacerdocio a los 13 años, cuando ingresa al Seminario Menor de la ciudad de San Miguel, conducido por los padres claretianos. A los 20 años ingresa al Seminario San José de la Montaña de San Salvador, dirigido por la orden jesuita. En 1942 es ordenado sacerdote en El Vaticano.

          Regresa a El Salvador en 1944; para entonces, los movimientos populares habían desarrollado luchas importantes en contra de los desmanes oligárquicos empeñados en mantener un sometimiento infrahumano en contra de la población. La insurrección indígena y campesina de 1932 había dejado una huella imborrable, gigante en la memoria histórica del diminuto país. 30.000 muertos en un periodo de diez días.

          El trauma caló tanto, que por decenios los sobrevivientes y la población en general decidieron no hablar de tan nefasto episodio.

          Tanta saña desatada históricamente contra la humildad de una población analfabeta, descalza, desprotegida, explotada hasta decir basta, tiene sus orígenes en una conquista y una colonización cruenta y usurpadora, que da arranque a una oligarquía que se apodera de la tierra e instaura un régimen violento y despiadado que divide tajantemente al emporio y polariza toda postura política y social.

          El proceso urbano y un enclenque desarrollo industrial revela una clase obrera miserable desde su origen. Este fenómeno da pie al impulso de importantes jornadas de luchas populares, principalmente de obreros, de artesanos y de campesinos en el periodo en que Romero regresa de Roma a El Salvador.

 

          Durante su estadía de formación en Europa, vive en directo una de las fases más duras de la Segunda Guerra Mundial y fue hecho prisionero de guerra en Cuba.

          Fue investido obispo en 1970. El País era ya un polvorín a punto de estallar. Las condiciones deplorables de antaño se habían agudizado y las luchas sucesivas habían logrado una concientización sobre los graves problemas ciudadanos; que, además, se traducía en una formidable habilidad para organizarse. Por su parte, el régimen había desarrollado formas sistemáticas para la represión, pero el caldo de cultivo estaba listo.

          Uno de los detonantes de la época fueron las elecciones de 1972, cuando el ingeniero Napoleón Duarte es postulado a la Presidencia de la República por la Unión Nacional Opositora. El triunfo popular es arrebatado por el régimen, que hacía tiempo se había consolidado como una dictadura militar representante de la despiadada oligarquía. Lo mismo sucedería con la postulación de Ernesto Claramount en 1977.

          A eso se suma el golpe de Estado de 1979 que da como resultado la formación de una Junta cívico-militar de gobierno que tuvo la oportunidad de transformar el país y evitar el derramamiento de sangre; sin embargo, la voluntad política no da para tanto y las clases dominantes prefieren seguir adelante con el pulso político y apuestan sus cartas al desmantelamiento del movimiento popular a punta de represión.

          Tal decisión solo encareció las apuestas y en menos de un año el país estaba en llamas.

          El impulso tan violento de los acontecimientos de la época revelaba que una guerra civil se encontraba a la orden del día. Romero tenía fe en las posibilidades de transformación social que la junta poseía, pero las castas principales no estaban dispuestas a ceder concesiones.

          Es en la década de los 70 que parecen las principales organizaciones populares que aglutinarían a prácticamente todos los sectores de la población: centrales sindicales, obreros, profesionales, formaciones campesinas, estudiantes, pequeños empresarios y demás sectores representados en las organizaciones de masas más combativas hasta entonces: el Boque Popular Revolucionario (BPR), Frente de Acción Popular Unificada (FAPU), Las Ligas Populares 28 de Febrero (LP28), el Movimiento de Liberación Popular (MLP), el caso del Partido Comunista había surgido desde 1930.

          El perfil histórico cambia con la aparición de los brazos armados de las organizaciones de masas manifiestas en estructuras guerrilleras que desplazan rápidamente estrategias de desarrollo inmediato; principalmente con posiciones insurreccionalistas y de guerra popular prolongada. Es de una escisión del Partido Comunista que surgen estas organizaciones político-militares a formar parte de una lucha popular ya encarnizada en la sociedad salvadoreña.

          Aparecen las Fuerzas Populares Liberación Farabundo Martí -FPL, El Ejército Revolucionario del Pueblo –ERP, la Resistencia Nacional -RN; participa también el Partido Revolucionario Centroamericano –PRTC. Estos núcleos iniciales comienzan inmediatamente una operatividad guerrillera a nivel nacional que, a inicios de los años ochentas conformarían el FMLN.

La maraña social de la época era compleja y aceleradamente cambiante. En esa complejidad social, Óscar Arnulfo es nombrado por el Vaticano como Arzobispo de la Arquidiócesis de San Salvador 1977. Su nombramiento fue recibido con beneplácito por la estructura dominante, la oligarquía y el Estado; por su formación en la Santa Sede podían ver en Romero un aliado, puesto que incluso había sido alumno directo de quien fuera el Papa Pablo VI.

          ¡Sorpresa! La cruda realidad de miseria, desigualdad y represión cala de sobremanera en la conciencia del pastor.

          Y es que Romero no cambia de bando, porque no tiene más bandera que los pasos de Cristo; simplemente asume una conversión cristiana muy honda y conmovedora venida desde el contacto directo con los humildes, los desprotegidos. Su única inspiración fue siempre la providencia amorosa de Dios, el Evangelio.


          Siendo un profundo conocedor del misticismo religioso podemos asumir que Romero entiende la Trinidad como la relación entre el Padre; representante de la infinita bondad, lo desconocido y el bien posible; el Hijo como la realidad viva, tangible; el pueblo como el cuerpo de Cristo vivo y sufriendo, y el espíritu Santo como el dador de la sabiduría para entender esa relación y la actitud para la conversión.

          Romero ve la necesidad de la transformación profunda más allá de las reivindicaciones sociales y políticas; pugna por una paz con justicia social; pero además insiste en la conversión del espíritu para completar esa Trinidad, para contribuir con la evolución humana y habla del reino de Dios aquí en la Tierra. Es decir, que a pesar de la angustia, la pólvora “debe prevalecer la Ley de Dios” y sale a defender y confortar a los afligidos como un guía espiritual y no como un revolucionario de manuales y panfletos.

          El mal está ahí, personificado y lo encara aunque le cueste la vida. Y es desde esa perspectiva que también asume y conoce su destino con temor, con preocupación; pero no abandona a sus ovejas y consagra su sacrificio a Dios y a los humanos. Asume una posición defensora, de alivio, de consuelo para su pueblo.

          Esperanzador como ninguno, supone que de esa situación de dolor saldrá un hombre nuevo, renovado, en resurrección; tal como lo manifiesta en una de sus homilías: (…) En el nombre de Jesús de Nazaret levántate y camina, promuévete; y no queremos hombres masa, no queremos hombres que los manipulen; queremos hombres verdaderas imágenes de Dios (…(

          La complejidad del desarrollo de la organización popular incluye que estas tengan a su base a las organizaciones eclesiales y el amparo de la conciencia hondamente cristiana de muchos sacerdotes. Parte de la intelectualidad de la época y de la dirigencia popular tenía una formación secular muy arraigada, generalmente jesuita. La represión no escatima y arremete contra quién se atreva a enfrentar la estructura, sea cual sea su fundamento.

          Así, la orden hierática no estaba exenta de tal situación y uno de los sacerdotes más allegados de Romero, el padre Rutio Grande es acribillado el 12 de marzo de 1977 junto a otras dos personas, una de ellas menor de edad. Este hecho encara al pastor con el lobo. Romero se termina de dar cuenta que el mal está personificado y deambula en el país. La bestia amenaza su rebaño y sale con toda su valentía a defenderlo.

          La lista de activistas religiosos asesinados en El Salvador es muy grande, incluida una masacre de monjas extranjeras de la Orden de Maryknoll en diciembre de 1980 y la masacre de los jesuitas dirigentes de la Universidad Católica Centroamericana, el 16 de noviembre de 1989.

          Y es que cuando los tambores de guerra afinaban la puntería de fusiles, la única armería de Romero —y el más peligroso de todos los arsenales— era su poderosa fuerza interior; su Fe y gratitud, su infinito amor al prójimo y a Dios, así como una estimación superior por la vida humana.
          En alguna ocasión dijo “solo Dios es dueño de la vida”.

 

          El 23 de marzo de 1980, en custodia de sus ovejas, el pastor hace temblar a la bestia que acecha su gigantesco rebaño. Y no es para menos. Sabiendo que la estructura militar tiene como eje principal la obediencia, lanza una orden de inspiración sublime a las catervas soldadescas:

          “Yo quisiera hacer un llamamiento de manera especial a los hombres del ejército y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles: hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos y ante una orden de matar que dé un hombre debe prevalecer la ley de Dios que dice ‘No matar’. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla.

 

“Ya es tiempo de que recuperen su conciencia y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado.
“La iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación.
“Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre.”

          Ese día, su voz fue contundente en defensa del sétimo mandamiento y sin más arma que su palabra, hace trepidar los andamios castrenses: En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más y más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno, en nombre de Dios: ¡cese la represión!

         

          Horas después su sangre fue derrama. La sangre de un hombre dulce y bueno.

          Se apagó su sonrisa de jaguar; no su espíritu de firmeza, de ungido dignificador de la condición humana y su luz brillará desde las estrellas hasta los ojos de los más humildes y de quienes tengan esperanza en la plena transformación, no solo política y material; sino, de evolución espiritual hacia la bondad plena y soberana, como debe ser; y que la paz esté con nosotros.

Foto http://elsalvadortrespuntocero.com

   Sotana de Romero. Foto Américo Ochoa.

   Detalle Tumba de Romero.  Foto Américo Ochoa.

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Referencias bibliográficas:
Cardenal, R., I. Martín Baró, J. Sobrino, La voz de los sin voz, la palabra viva de Monseñor Oscar Arnulfo Romero; UCA Editores; 2007.

Menjívar Ochoa, Rafael, Tiempos de locura, El Salvador 1979-1981; FLACSO de El Salvador, Índole Editores; 2008.
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* Poeta.

El asunto del Bien y del Mal frente al televiso

El asunto del Bien y del Mal frente al televiso

El asunto del Bien y del Mal

frente al televiso

    I.

En alguna ocasión mi amigo Óscar Villalta Callejas me preguntó cuál era mi opinión sobre el bien y el mal. Tiempo después he decidido expresar mi opinión e indagar sobre el asunto. Por supuesto, en la interrogante caben otras: por ejemplo, en la galería del mito y de la fábulas podemos asistir hasta al instante en que Dios sopló el barro y preguntarnos ¿alguien se murió de risa el día inicial?
           Algo pudo haber fallado en ese momento, puesto que los finqueros de el Paraíso se portaron mal y la perfección sucumbió. ¿Triunfó el mal desde entonces? Bueno, es un espacio y situación de mito; además, el representante del catolicismo, Juan Pablo II, clausuró el solar de el Paraíso y dio carácter de fábula a la idea de creación mediante el Génesis.
          Antes, yo creía que tenía parientes y amigos acá en la Tierra y en el Paraíso, ahora tengo que aceptar que solo acá. Mintió el catecismo, me estafó la iglesia vendiéndome una finca que nunca existió. La caída del paraíso por ser exceso de fantasía, equivale tanto como si un agente de bienes y raíces me vendiera un apartamento en Ciudad Gótica, yo le diera los ahorros de toda mi vida, esperando salir de noche a la azotea con la expectativa de ver algún psicópata enmascarado o alguna gata disfrazada, tan tierna como asesina.
          En la galería del pensamiento filosófico Aristóteles nos indica que “El Bien” es un fin Supremo del hombre. Dice Aristóteles:

         (…) Si en todos nuestros actos, como en la ciencias que acabamos de citar hay un fin definitivo que quisiéramos conseguir por sí mismo, y en su vista aspirar a todo lo demás; y si, por otra parte en nuestras determinaciones no podemos remontarnos sin cesar a un nuevo motivo, lo cual equivaldría a perderse en el infinito y hacer todos nuestros deseos perfectamente estériles y vanos, es claro que el fin común de todas nuestras aspiraciones será el bien, el bien supremo. ¿No debemos creer que, con relación a la que ha de ser la regla de la vida humana, el conocimiento de este fin último tiene que ser de la mayor importancia, y que a la manera de los arqueros que apuntan a un blanco bien señalado, estaremos entonces en mejor situación de cumplir nuestro deber?
(Aristóteles, Moral, a Nicómaco, Selecciones Austral, cuarta ed. Madrid, 1984).

        Como es notable, hay muchas cavidades donde profundizar sobre el tema. Podemos diferenciar, por ejemplo, que entre la vida y la muerte hay una condición natural que no podemos cambiar. La vida no es el bien y la muerte no es el mal. La vida es la vida y la muerte es la muerte. Pero sucede que, en nuestra condición humana, racional y sensorial, entre la vida y muerte media el dolor.
Por ejemplo, aceptamos la crueldad y el suplicio que se produce en la cadena alimenticia aún cuando la muerte sangrienta del ciervo por el tigre o el león sea angustiosa; más aún, siniestra o tétrica. Lo macabro de ese acto continúa cuando el depredador sacia su hambre, abandonan la presa y llegan escuadrones enteros de limpieza, como los buitres o las hienas, hasta que finalmente las hormigas pulverizan las médulas de cada hueso y guardan las partículas para el próximo invierno. Tal acto no puede ser evitado, es digno y es bello.
         Nadie que haya presenciado, aún por en documentales, el acecho del tigre al ciervo, la exaltación del ataque, la huida y la resistencia inútil de la presa, podrá negar que es un acto único. Cuando uno, dos o tres depredadores se organizan para atacar a una manada de antílopes, por ley natural, el que sucumbe es el más débil, ciego, lisiado o recién nacido. No hay ningún otro factor que el natural.
De esa manera, buscando en las galerías de la explicación un fundamento distinto del mito o de los planteamientos filosóficos de Aristóteles, de J. J. Rousseau y de otros pensadores consultados, encontré un recurso importante: el televisor. En uno de esos programas de National Geografic, o algo así, vi lo siguiente:

         El documental inicia presentando una de esas grandes sequías producidas por cambios de estación cuando el pasto desaparece por completo y las grandes manadas de renos y antílopes tienen que emigrar. El abrevadero ha sido reducido por el clima a su mínima expresión y tomado por casi todas las especies desesperadas por la sed. El asedio de unos contra otros es letal, caótico. Cocodrilos e hipopótamos ven el final de su fiesta.
         El éxodo es inminente. Alguien da la señal, la manada se mueve, en un principio orientada por su instinto, luego por el desespero; los leones se percatan de la fuga que se produce en su despensa y atacan. La estampida es brutal larga y tortuosa, muchos quedan en el intento de escape.
        Luego de ancho trayecto, lejos de los leones, en medio de una paz exasperante y sorteando peligros enfrentan un gran río. No hay manera de evitarlo, hay que cruzar. La violencia del caudal es aterradora; el porcentaje de ejemplares que perece en el torrente es estrepitoso; las madres que sobreviven gimen de dolor, inútiles ante la pérdida de sus crías arrastradas por la turbulencia. Tal catástrofe desmejora sustancialmente a la manada, pero subsiste.
        Después de un largo viaje encuentra abundante pasto. Llega la bonanza y la misericordia de la primavera. Hay abrevaderos y pasto en abundancia. Llega la época de celo, el romance, la preñez y el parto. La manada se repone. ¡Viva la orgía¡ Pero el rebaño tiene que regresar a su hogar: por el mismo camino y por el mismo río.

¿Dónde está el mal? ¿Dónde está el bien?
¿Quién triunfa?

           II.
         En mi ánimo de escudriñar sobre el tema para poder discutirlo con mi amigo Óscar, seguí indagando, y encontré con una cita:
         El desarrollo del hombre que Rousseau nos presenta en el “Segundo Discurso”, es un desarrollo perjudicial, porque destruye aquel ser inocente, puro hermoso y fuerte, que era el hombre natural. En su lugar, encontramos al hombre de nuestros días, malo, débil, egoísta y en constante lucha de unos contra otros. El hombre naturalmente no es un lobo para el hombre pero, desgraciadamente, el desarrollo social lo transforma en ese ser perverso, que vemos todos los días en nuestra vida.
(El Contrato Social; J. J. Rosseau, EDUCA, San José, 1996, 1ª ed. La cita pertenece al Prólogo de Manuel Formoso Herrera).
          Quise dilucidar con eso sobre la naturaleza humana, es decir, nuestra complejidad con la cual vanagloriamos por ser poseedores del raciocinio. Solo conocemos a medias algunos factores biológicos e instintivos de los demás seres vivientes, los consideramos inferiores, los despreciamos porque no los entendemos; en nuestra ignorancia y envidia oculta, acudimos a la venganza; los cazamos, destruimos su hábitat, etc.

           En ese afán me encontré de nuevo frente al televisor:
          Esta vez, la escena comienza con el sonido de un cuerno y los aullidos de unos perros de caza, risotadas y cánticos en medio un bosque de un castillo medieval. Es un documental sobre las monarquías europeas que han desarrollado, junto a los plebeyos, un rito macabro, donde el derroche y saña es incalculable. Eso incluye típicas parafernalias, caballerizas exclusivamente cuidadas para la monta persecutoria, jaurías adiestradas para satisfacer lo insaciable: la muerte, el rastreo, el acoso, la tortura deliberada en la caza de la zorra. La faena concluye en que el vencedor es el que tiene el mayor número de colas a su alcance.
          Este desenlace triste para la zorra, sus cachorros, sus familias, sus madrigueras, su especie, también tiene otras connotaciones; algunas de ellas para justificar la caza: se ha dicho muchas veces que son una plaga, que son dañinas, etc., para añadir al placer un poco de venganza. Peor aún, se ha intentado llevar su imagen a un plano moral; en caricaturas de la Edad Media se simbolizaba a las clases burguesas con la imagen de zorro. Más atroz todavía, el machismo para degradar, insultar y atribuirle todas las maldades habidas y por haber a una mujer se le ha puesto el mote de “zorra”, para justificar también la otra maldad contra la mujer.
          Para unir analógicamente las dos cosas, la de insultos a las clases sociales altas e insultos a lo femenino: en algunos sitios de Europa se hacen chistes, como por ejemplo: “la última zorra que cazó la monarquías inglesa es … (fulana)” , “la última zorra cazada en España es Leticia”, “la zorra, aunque se vista de princesa, zorra se queda”. Allá ellos, sus monarquías, sus chistes e insultos. No recuerdo pero creo que el documental termina en una orgía.
          La justificación para la matanza masiva de animales se sigue clavando en el inconsciente colectivo cuando vemos magnas producciones cinematográficas como Tiburón, Cocodrilo, King Kong, y otros. Por supuesto, justificar las matanzas nos libera de la culpa, y, no es que la caza por siempre haya tenido esas connotaciones atroces. La caza en el contexto del hombre primitivo es otra cosa. Actualmente también hay culturas que practican la caza por necesidad y tienen una concepción digamos holística de la vida y el universo; piden permiso a sus dioses, sus elementales o a la naturaleza cuando ejecutan un sacrificio. Es decir, el placer y la tortura no son la causa del sacrificio.
          No se trata de agotar aquí todos los ritos macabros del hombre moderno contra la naturaleza, porque podríamos hablar anchamente de circos de animales, la matanzas de bisontes en Norte América, zoológicos, tráfico de pieles o de marfil, apuestas en peleas de gallos o de perros, en fin; pero sí se trata de concordar la mano criminal del hombre de nuestra época con el tema del bien y el mal.
          Seguí indagando y de nuevo me encontré frente al televisor. Esta vez, pasaban una corrida de toros, pero solo pude ver el final, cuando el torero se descapota, tiene la oreja del semoviente en la mano, luego ensarta la espada hasta el fondo; el animal cae abatido. El gran público aplaude, ovaciona, el matador lanza su bonete de triunfo.
          En fin, creo que esta vez el televisor me ayudó, tanto como los libros, para ahondar un tema de discusión con mi amigo Óscar. No escribo más porque tengo palomitas de maíz listas para ver Troya, con Brad Pitt.

Publicado en www.surysur.com

    http://www.surysur.net/el-asunto-del-bien-y-del-mal-frente-al-televisor/

 

américo ochoa .-  
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El asunto del poder, el Estado, el arte y la cultura

El asunto del poder, el Estado, el arte y la cultura

El asunto del poder,

el Estado, el arte y la cultura

    

Los cambios experimentados en América Latina durante los últimos años no han dado frutos contundentes en materia social; por ejemplo, en ninguno de los países se han eliminado TOTALMENTE la pobreza y la miseria. Obviamente, no podemos esperar que esos resultados sean inmediatos (entonces, ¿cuándo?), puesto que existe una historia y una maquinaria estructural para que la miseria, la desigualdad y la exclusión existan como derroteros de funcionamiento. Las intenciones para ir desmontando las piezas del aparato no son suficientes, ya que los miserables no resuelven sus problemas de hambre con las buenas intenciones de los estrategas.

      Sí, podemos decir que hay cambios evidentes en materia política —sin decir si son las más acertadas o no—. Basta con ver las conferencias de prensa, los discursos de los nuevos dirigentes, las declaraciones de los revolucionarios contra los que no lo son y viceversa. Hemos visto nacer el ALBA, los cambios en la OEA, las alianzas del Sur, etc.. Hay cambios en la política. El problema es que estos tampoco se traducen en soluciones contra la miseria.

     Hay quienes consideran que un país es brioso cuando amasa grandes fortunas que se reflejan en maquillajes urbanos de acero y cristal, como hiper-Malls; que un Estado es célebre si el capital brilla en las arcas inversionistas, aunque en los ojos de los miserables brille, pero por su ausencia. En fin, con cambios o sin ellos, el diseño de la maquinaria para hacer dinero y ponerlo en las balanzas es función del Estado y sus jerarcas, sean quienes sean. Allá ellos y sus conciencias. El tema de la pobreza sigue siendo manoseado por la política y la demagogia sin que las correcciones urgentes sucedan.

     En toda sociedad la solución de las necesidades materiales es vital, cada cual las resuelve a su manera. El caso con los cambios en nuestra América, es que hay otros ámbitos que no son materiales pero son de prima importancia, como la educación, la salud o la seguridad de los ciudadanos; y los Estados tienen que resolverlos. En este rubro de aspectos no tangibles se encuentra la Cultura.

     Obviamente, todos los problemas atañen a la generalidad de la población; el asunto es que el tema de la cultura no lo podemos ver bogar por la superficie y desdeñar todas sus honduras. La hecatombe de la llamada Conquista, la instauración de la Colonia y su actual desenlace estructural, tiene a su base la anulación de nuestra cultura matriz. Se nos impone la occidentalización como única visión del mundo y forma de vida con todo y su descarga eurocentrista, obligándonos al olvido de nuestra cosmovisión originaria.

     Por lo cual, podemos entender que en toda América Latina hay complicaciones históricas irresueltas que tienen que ver directamente con el dilema cultural. La madeja que se teje en torno de la problemática no se puede orillar con la aplicación de la política o sustituyendo una ideología por otra; sobre todo, si el Estado asume una posición ideológica occidentalizante basada, también, en el eurocentrismo y en sus formas de hacer la sociedad; que excluyen de tajo la cosmovisión oriunda de nuestros pueblos. Temas como la autonomía (no el abandono) de comunidades indígenas, el respeto a su propia gobernabilidad, a sus formas de vida, la devolución de territorios, la imposición de uso de maíz transgénico y la desaparición del maíz criollo; por ejemplo, son sumarios que no se zanjan sólo declarando un Estado ideológicamente correcto.

     Siendo nuestra América esencial, una maraña cultural sumamente compleja, podemos ver que tantos siglos de devastadora occidentalización no han torcido su esencialidad. Las formas de vivir, de vestir; de relacionarse, las comidas, las lenguas siguen vivas, pese a la imposición de la miseria, con la cual se ha pretendido hacerlas desaparecer. El vigor con que las culturas negras e indígenas se desarrollan, han estado siempre invisibilizadas en el ejercicio del poder de todos los Estados. La vitalidad ancestral ha sido exceptuada de las constituciones políticas, de las leyes, de los derechos humanos y toda estructura gubernativa.

     El hecho de que culturas excluidas se hayan desarrollado sin el amparo estatal no significa que esto siga siendo así de por vida. Tampoco quiere decir que su impulso dependa sólo de la inclusión en la planificación de las directrices oficiales, puesto que el resultado de las políticas culturales no se puede planificar ni medir como se estima la producción de carne o de tomates, por quilos y por dólares. Acá estamos hablando de una esencialidad humana que está por sobre toda ideología que cualquier estado asuma.
Si un Estado que se hace llamar popular, revolucionario o democrático, pretende imponer, sutilmente, ideologías igualmente exógenas y anulantes, sigue siendo igualmente perverso. Debería saber que si no se están planteando las grandes soluciones necesarias, tomando en cuenta la cultura, sus cambios son sólo parches que no sanan los daños históricos anteriores.

     La nueva institucionalidad, si no proporciona el oxígeno necesario para el robustecimiento e integralidad multicultural, por lo menos que no endose nuevos problemas. Tampoco podemos pretender la instauración en una institucionalidad viciada a las culturas que resisten desde su autenticidad, pero sí se puede establecer un equilibrio de relaciones. En eso debería consistir el reto. No se trata de cambiarse los ropajes ideológicos; sino, mínimamente, del respeto a la diversidad cultural, del cese inmediato a las agresiones de todo tipo.

Sobre la producción artística

     Otro rubro de resultados intangibles es la producción artística. En este periodo de cambios sería muy sano retomar el análisis de lo que pasa con las relaciones actuales entre Arte-Cultura, Arte-Poder, Arte-Estado, Arte-Artista y sociedad. Porque, aunque no estamos en las férreas dictaduras militares del siglo pasado, podría suceder que no estemos de acuerdo con las formas de relacionarse el Arte y el Estado, puesto que estas ilaciones tienen repercusiones en la producción artística y cultural de las naciones.

     En una Nación, de cualquier tipo, la producción artística no puede depender de la política estatal o sus directrices ideológicas. Al fin y al cabo la calidad y la esencialidad artística dependen de lo que los artistas produzcan y de la manera que asuman su conexión con la sociedad y sus entornos. Siendo que el arte, por su naturaleza liberadora y catalizadora del espíritu creador, no puede ser, forzosamente, comulgante de la acción coercitiva que el Estado realiza para ejercer “su función” en la sociedad; ya que, para ello, el Estado acude a la herramienta de la política y ésta no necesariamente resulta compatible con la creación artística.

     El hecho de que la producción cultural y artística se pueda desarrollar de manera autónoma, desmarcada; no necesariamente significa que sea enemiga de las ocupaciones institucionales. Incluso puede haber producción artística desde la institucionalidad, en tanto que el Estado puede velar por la buena conservación de los patrimonios o administrar la producción infraestructural; como la construcción y mantenimiento de teatros, galerías, museos y estadios, pero nada de ello a cambio del clientelismo. De existir una producción artística desde el seno institucional, no tiene por qué ser presentada a la sociedad como única y absoluta. Suele suceder que la producción discográfica de música plenamente comercial, con la nulidad de valores artísticos, es mostrada como la panacea cultural. Igual sucede cuando al fútbol se le degrada a fenómeno de masas e industria, como si fuera el único deporte, excluyendo el esfuerzo del resto de los atletas.

     Las funciones benignas del Estado pueden ser múltiples; por ejemplo, velar por la instrucción académica para el desarrollo del arte, la ciencia y el pensamiento, respetando las autonomías universitarias; al igual que la promoción literaria a través de la distribución de libros gratuitos desde las editoriales subsidiadas, promoción de espectáculos, festivales, distribución internacional de la producción, intercambios, becas, etc. De igual manera, los aspectos relacionados con legislaciones, como derechos de autor, arancelarios, exoneraciones de impuestos a los insumos. Sucede muchas veces que se hacen grandes festivales, lo cual no es malo, pero conjuntamente ocurre que las plazas y mercados de artesanos no tienen las mínimas condiciones, como servicios sanitarios y, los mismos productores no tienen condiciones sociales como seguros o acceso a crédito.

     Perfectamente la producción artesanal podría tener un subsidio mínimo de agua, electricidad o transporte para sus talleres y la comercialización de su producto; pero con frecuencia la producción de artesanías es degradada a un nivel de subempleo, marginales y, a veces, hasta de indigencia.

     En fin, los tópicos del arte, la cultura y la sociedad, son temas vigentes para el análisis y la discusión en todos los tiempos, principalmente en épocas de cambios, donde la sociedad entera puede ser partícipe de las directrices que tiene que seguir el Estado y no el Estado decidir las directrices que tiene que seguir la sociedad y sus diversas formas de hacer el arte y la cultura.

 

Publicado en Media Isla:

http://mediaisla.net/revista/2010/04/el-asunto-del-poder-el-estado-el-arte-y-la-cultura/

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Sobre Antares

Sobre Antares

Sobre Antares,
Ester
y Mercedes Sosa


Desde que tengo noción del tamaño de Antares
me invade una sana sensación de humildad. Hace muchos años mi tía Ester, una mujer campesina, alegre como la luz, escuchaba en una grabadora vieja a Mercedes Sosa; no desperdicié la oportunidad de preguntar ¿y por qué te gusta Mercedes Sosa?  ─Por el poder de su voz, respondió.


Si hubiera preguntado lo mismo a un “expertólogo” de la música, tal vez habría respondido con términos que no entiendo porque no soy músico; seguramente me habría dado instrucción sobre el registro de la voz, habría hablado de tesituras, de extensión, de timbre, alcance o de vibratos,  y nunca habría entendido a ciencia cierta lo que siente una mujer sencilla, como Ester, al escuchar la voz de Sosa.

        Si hubiera preguntado lo mismo a un “expertólogo” de la música, tal vez habría respondido con términos que no entiendo porque no soy músico; seguramente me habría dado instrucción sobre el registro de la voz, habría hablado de tesituras, de extensión, de timbre, alcance o de vibratos, y nunca habría entendido a ciencia cierta lo que siente una mujer sencilla, como Ester, al escuchar la voz de Sosa.

      Al tratar de comprender todo el concepto de “poder en la voz” el entendimiento puede quedarse corto. Por ese corredor logra pasar el juicio de la melancolía, la rabia, el dolor, la tristeza, el gozo, la alegría, el amor y la ternura; todo al mismo tiempo. La memoria de América Latina y sus “venas abiertas” palpita en la voz de la cantora; la euforia en busca de un sueño es evocada en el instante, así como el sosiego, la dicha, el amparo, la esperanza, en fin: la Historia. La identidad.

      Y, es que, cuando hablamos de la historia de América Latina, obligatoriamente, tenemos que hablar del tema amargo de contradicciones sociales, de abismales diferencias heredadas, en la mayoría de los casos, desde la invasión española. De igual manera, no podemos obviar la lucha constante de los pueblos por una equidad necesaria para establecer el curso de su historia en paz.

      Por otra parte, está lo multiétnico, lo multicolor, la inmensa variedad de tonos y matices, de lenguas y ropajes, de danzas y rituales que encontramos en todos los rincones de nuestra América, construida desde la pureza indígena hasta el mestizaje, desde las mezclas y sus particularidades: indios, blancos, negros, mulatos, criollos. Es decir, estamos hablando de una historia con una inmensa fuerza universal, con raíces tan auténticas como las de cualquier cultura originaria del mundo; solo que, en nuestro caso, por haber sido invadidos por europeos se nos encaja el concepto de pertenecer al gran mundo occidental; se nos endosa la idea de que nuestro origen es el mismo de todo occidente: greco-romanos y judeocristianos. Pero, nosotros no somos originariamente cristianos; somos cristianizados y, en eso también hay diferenciación. No es lo mismo ver una ceremonia de la iglesia ortodoxa rusa que la misa campesina nicaragüense.

Además, nos pretenden inculcar que por ser occidentales debemos defender a muerte todo gran capital e invisibilizar el total de nuestras raíces, de la misma manera que en los primeros días de la gran invasión de 1492, cuando todo el conocimiento, la astronomía, el arte, el pensamiento y la poesía fue a dar a las hogueras por respetar a la serpiente o al jaguar. Por ese hecho tan atroz se nos hace creer que fuimos europeizados, occidentalizados; pero el tiempo nos demuestra que pese a tanta espada, a tanta sangre y tanto odio no estamos doblegados. Es decir, “no todo está perdido … yo vengo a ofrecer mi corazón”.

      Cierto: sembraron catedrales encima de nuestros templos y nuestros lugares sagrados. Impusieron su idioma; pero, para sorpresas el tiempo: nuestras lenguas originarias están vivas y en uso y quienes las practican se sienten cada vez más orgullosos de que así sea. Las poblaciones indígenas siguen siendo mayoría en casi todo el continente, esto implica: ropajes, costumbres, comidas, cantos y genes. Por lo tanto, esta estructura profundamente humana, en la que se sustentan nuestros pueblos, no puede ser ocultada por la ordenanza hueca basada únicamente en el consumo y la acumulación de capital. Y, es que la entereza se ha basado principalmente en la conservación de los valores culturales y en el valor hierático que tiene la dignidad. Por lo tanto, todo ese cúmulo traído desde lo precolombino se convierte en un templo tan sagrado como invisible, intocable, indestructible, al cual y desde el cual convergemos mayas, incas, aztecas, mapuches, huetares, bribris, aimaras, lencas, pipiles, “tucumanas y tucumanes”; es decir, todas las manos, todas/ todas las voces, todas/ toda la sangre puede ser canción en el viento …

      En eso también consiste la particularidad de nuestra historia: en que el arte y la cultura no son resultado de la construcción y desconstrucción de clases aristocráticas y cortesanas propiamente dichas, de sus gustos y voluntades como en los casos europeos. Nuestro auge cultural originario tiene que ver más con el desarrollo de pueblos y multiculturas que con el gusto de las clases de origen mercader o monárquico.

       Paralelo a eso, la creación latinoamericana tiene otros corredores de desarrollo; por ejemplo, no podemos hablar de sus aportes a la literatura universal sin hablar de Gabriel García Márquez, Octavio Paz, Ernesto Sábato, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Alejo Carpentier, José Martí, Nicolás Guillén, Rubén Darío, Augusto Monterroso, Isabel Allende, Roque Dalton, Guillermo Cabrera Infante, Miguel Ángel Asturias, Carlos Fuentes, José María Arguedas, Yolanda Oreamuno, Julio Cortazar, etc.. También, con todos ellos se construye esta formidable identidad como parte de una gran constelación.

Por otro lado, la edificación contiene distintos bastiones, como la música. El canto latinoamericano está muy arraigado a la historia de los pueblos. El tango en sí mismo es una historia. La música ranchera es historia en sí misma, igual que la cumbia, la samba o el bolero. El canto en esencia es historia latinoamericana. No podemos opacar la existencia de Carlos Gardel, Alfredo Zitarrosa, Chabuca Granda, por mencionar algunos. De igual manera, es imposible obviar los procesos de resistencia en las épocas de las dictaduras, cuando legendarios músicos como Violeta Parra, Víctor Jara, Quinteto Tiempo, Quilapayún, Guaraguau, Atahualpa Yupanqui y una cantidad grande de representantes del folclor acompañaban el anhelo de acabar con el despotismo. Otros trovadores que van desde Silvio Rodríguez y Pablo Milanés hasta los Mejía Godoy representan también su tiempo y su historia; otros también crean sus propias particularidades, tales como Chico Buarque, Caetano Veloso, Soledad Bravo, León Gieco, Lilia Vera, Vicente Feliú, Isabel Parra, Fito Páez, Amparo Ochoa, Gabino Palomares, Adrián Goizueta, Katia Cardenal, Charli García, Nacha Guevara, Víctor Heredia, Tania Libertad, Rubén Blades, Pedro Aznar …

Es aquí donde aparece Mercedes. Alquimista, catalizadora, portentosa …

“Cuando yo te abrazo no te abrazo sola”

      Logra llevarnos a un recorrido por “un río en la voz” en un solo concierto, en un solo disco, del acetato al CD o, en una vieja grabadora. En ese caudal confluyen todos los cantautores, géneros e historias; todas las metáforas, dolores, alegrías y esperanzas. Capaz de mostrarnos los matices, las llanuras, los ríos, las pampas con su voz, que, como dice Johan Manuel Serrat, “Creo que lo más importante en esto es el hecho de que la voz no solamente pasa por la garganta, sino también por el corazón. Y en el caso de la Negra, la voz pasaba por el corazón”. (Declaraciones momentos después de la muerte de Mercedes).

      Y, esto que dice Serrat es lo que percibe una mujer tan humilde como Ester cuando responde: “por el poder de su voz”. Tal grandeza de voz y corazón es lo que convierte a Mercedes en una especie de Antares en la galaxia de los cantos. Es decir, su voz es capaz de conmover a una mujer campesina de la misma manera que hace rodar lágrimas en las mejillas de Serrat. En eso consiste la universalidad en el arte. Cuando yo te abrazo te abraza una eternidad.

      Por su parte, la estructura anticultural de mercado, que nada tiene que ver con lo auténtico y lo universal, alista sables de oro y busca separarnos de estos valores con los constructos cotidianos y efímeros. Una maquinaria monstruosa se mueve en la producción industrial de “ídolos” en serie, estándar. Fabrican fetiches como elaborar rosetas y su anchura alcanza lo que dura el vuelo de una palomita de maíz. En una noche se mueve la equivalencia del capital de un banco. Tal maquinaria es capaz de colapsar el sistema de comunicación de una nación a la hora de elegir a sus figuras (¡sucedió en Costa Rica recientemente!) y, luego de una semana de fulgor, fiesta y ensueños, recogen escombros y ganancias y todo vuelve a comenzar como si nada hubiera sucedido. Es más, los programas mediáticos que dan la cara por estas maquinarias ni siquiera tienen nombre en español para el calificativo de “ídolos”, como si también nuestro idioma fuera una vergüenza o un vestigio maligno al que tenemos que renunciar y movernos como marionetas del dinero.

“Cambia, todo cambia”

      La autenticidad de Sosa también remueve fibras históricas en tanto fue una mujer perseguida; detenida en un concierto, experimentó el exilio, yendo y viniendo en los pliegues de la historia, sobre esto Serrat resalta que “la voz de América Latina” fue “una artista extraordinaria, que estaba en el aquí y el ahora, que no vivía en un Olimpo artístico, sino que pasaba por todo el tiempo histórico que le tocó vivir”.

      Sobre este referente, la enciclopedia virtual Wikipedia anota, entre otras cosas: Tras el golpe de estado del 24 de marzo de 1976 fue incluida en las listas negras del régimen militar y sus discos fueran prohibidos. Pese a ello permaneció en el país hasta que en 1978, en un concierto en La Plata, fue cacheada y detenida en el propio escenario y el público asistente arrestado.

       El hecho ha sido relatado por una admiradora llamada como ella Mercedes, que asistió al concierto y dejó el siguiente mensaje en la página oficial de Mercedes Sosa poco después de su muerte:

       La única noche que estuve presa fue después de un recital tuyo en La Plata, en el viejo Almacén San José. Te habías entusiasmado y cantado canciones no permitidas, habías abierto las ventanas para que escuchen los que no podían pagar. Estábamos todos eufóricos. Pero llegaron ellos con sus armas, haciendo por fin visible lo que sabíamos que pasaba. Nosotras en fila en el patio, apuntadas, aterradas; vos, tal vez con tu propio miedo, en una oficina donde te hacían escuchar los temas que cantaste, mostrándote tu desobediencia. A las seis de la mañana, consideraron que ya nos habían dado la lección y salimos al sol. ¿Sabés qué? Valió la pena. Si estás cansada, que tu partida sea en paz. Sabremos entender.

 

Mercedes.

       Se exilió en 1979 en París y después en Madrid.

      Durante la dictadura militar y mientras se encontraba censurada lanzó varios álbumes, destacándose Mercedes Sosa interpreta a Atahualpa Yupanqui (1977), uno de sus álbumes más logrados, y Serenata para la tierra de uno (1979), tomando como mensaje el tema del mismo título de María Elena Walsh: «Porque me duele si me quedo, pero me muero si me voy».

      (…) Regresó a Argentina en 1982 y realizó una serie de famosos recitales, pero debió volverse a exiliar cuando se enteró que el almirante Carlos Alberto Lacoste preguntó: “¿Quién dio permiso a Mercedes Sosa para estar en mi país?'”. Recién podría volver a radicarse en su país en 1984, una vez que la democracia fuera recuperada.

      Pero, como todo cambia, su vuelo, más allá de lo inolvidable trasciende toda expectativa, su cuerpo fue velado en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso argentino, como su grandeza real lo merecía. Hasta siempre Antares de los cantos. Gracias a la vida, que con tu ser, nos ha dado tanto …

 

américo ochoa .-  
americocho@hotmail.com

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El circo de la clonación

El circo de la clonación

 El circo de la clonación

          Por ahí circula la noticia de que científicos rusos y coreanos del sur buscan clonar un mamut. En el mundo del surrealismo uno puede esperar siempre cosas tanto absurdas como asombrosas. Relojes como huevos fritos, molinos con alas de mariposas, rosas flotantes, humanoides ovíparos, elefantes de patas muy extrañas; en fin, ése es Dalí, con su iconografía y alegoría pictórica planteada de una manera magistral en su contexto histórico y artístico que se universaliza. |

          También la ciencia ficción literaria, cinematográfica o de tv nos pone desbordar la imaginación, desde los monstruos Ultramán o Gotzilla hasta personajes extraterrestres en la orquesta de un bar en Guerraa de las galaxias; en fin, escoja usted su mejor referencia. ¡Ah, se me olvidaba, también Jurassic Park!

          El tema de la clonación no es nuevo, se supone que el primer proyecto concreto y exitoso que la ciencia llevó a cabo es el de la famosa oveja Dolly en 1996, donde se hace una reproducción “asexual”; es decir, sin la intervención orgásmica natural de esperma y ovulo, sino de una manipulación embrionaria y de ADN para tener como resultado un mamífero cuadrúpedo idéntico, y no un “descendiente” de la oveja y su macho.

          La información develada sobre este tema habla de otros intentos fallidos o sin mucho éxito.

          Bueno, la trama es que actualmente se habla de clonar un mamut (ver aquí, nota aparecida el pasado 15 de marzo), en un proyecto entre rusos y coreanos. Ya antes se había hablado de un proyecto ruso-japonés con las mismas intenciones.

          El caso es que estamos hablando de seres que caminaron hace varios millones de años; allá por la época cuaternaria, que ni sabemos con exactitud cronológica donde queda en la rueda del tiempo, pero las pruebas de su presencia son reales; es decir, se ha encontrado fósiles con cuerpos que evidencian su existencia hasta unos 3.700 años atrás.

          Para muestra un mamut: en abril 2012 se difundió la noticia de haber encontrado un ejemplar lanudo que se supone habría tenido interacción con humanos, según nota de la BBC.

          Pero, volviendo al acto surrealista que contiene el hecho de traer un mamut al siglo XXI, uno podría cuestionarse muchas cosas; por ejemplo, si clonan una oveja se puede alimentar con leche de oveja si es bebé, o pasto; pero a un mamut, que su contexto natural ya no existe, ¿qué le van a dar, lo van alimentar con sandías transgénicas? o ¿cómo? No entiendo. Es decir, la clonación es sólo para probar que se puede clonar o ¿para qué? ¿Tiene la ciencia bien delimitada y clara la finalidad de una acción de ese tipo? o, ¿es solo la aviesa travesura de animar un cadáver y demostrar que la ingeniería genética va viento en popa?

 

Injertos de la imaginación

          El asunto no es solo de moralidad y ética aplicada a la modalidad científica, puesto que podríamos decir que al cortar la rama de una rosa y resembrarla se convierte en una planta independiente. También, el sentido común dice “que no hay que pedirle peras al olmo” porque se podría llegar a tener “perolmos” mediante injerto.

          Igualmente podríamos hablar de la hibridación y sus consecuencias nefastas, que se entrelazan con perversidades económicas y políticas derivadas del neoliberalismo, como el caso del maíz transgénico en detrimento de las especies criollas y naturales, incluso de aspectos sociales y culturales relacionados con su cultiuvoi; pero esas son semillas de otro costal.

          Puede ser que la intendencia genética llegue hacer, incluso, hibridaciones de especie; pero ya los artilugios de la imaginación y la mitología van años luz delante de la manipulación científica, más allá de las frutas y las semillas:

          – ¿Qué tal la combinación de caballo y humano? Se llama Centauro;
          – ¿Toro y humano? ¡Minotauro!;
          – el Grifo, Medusa o Aracne.
          – Los unicornios que tanto nos gustan.

          ¿Qué tal las triadas de animal, humano y divino?, como:
          Horus; cuerpo humano, cabeza de halcón y su indiscutible divinidad para los egipcios.
          ¿Qué tal el kraken?, remozado recientemente en un duelo con Johnny Deep; ¡perdón!, capitán Jack Sparrow (en Piratas del Caribe).

          Puede ser que la fantasía no sirva para nada tangible, pero seguirá siendo humanamente grandiosa.

 

¿Y la conservación de las especies actuales?

          Volviendo a la cuestión sobre retrotraer un ejemplar desaparecido hace ciento de miles o millones de años por condiciones naturales, podríamos también preguntarnos, ¿solo para verlo un par de días y que muera de viejo siendo bebé? Si el interés fuera reponer una especie extinta, ¿porqué no mejor preocuparse por las existentes en peligro de extinción?

          Ya que el mamut que quieren clonar es de pedigrí europeo, pongamos un ejemplo: el atún rojo se encuentra en peligro de extinción debido a que vio reducido su número en un 90% en el Atlántico europeo y un 50% en el Mediterráneo, desde la década de los setentas, siendo la principal causa de este hecho la pesca masiva.

          La Comisión Internacional para la conservación del atún atlántico (ICCAT) es la entidad que arroja estos datos, y denuncia que la pesca que se produjo en 2007 —que fue de 61.000 toneladas— duplicó la cantidad permitida por la ley y además cuadruplica lo que sería ecológicamente correcto. (ver).

          Puede decirse que una quinta parte de las especies de vertebrados está “amenazada”, siendo un 13% de las aves al 41% de anfibios que pueden extinguirse en un futuro muy cercano. Además anota la misma fuente que casi 26.000 especies de vertebrados se encuentran en la “lista roja” de la Unión Internacional para la conservación de la naturaleza. ¡Y los rusos empeñados en traer un mamut!

          Lógicamente no tengo nada en contra del desarrollo científico, pero sí todo a favor de la conservación de la biodiversidad actual. Si la clonación llegara a ser tan común y comercial como la manipulación del maíz transgénico, seguramente usted podría encargar su propio mastodonte de mascota, pero ¿a dónde lo va a meter?, ¿en la nevera? O podría pedir que se lo hagan del tamaño de su gato, como los bonsai.

          La imaginación da para mucho; por ejemplo: todavía existen circos en los que tristemente se puede ver animales con su espíritu salvaje quebrantado. ¿Qué tal un circo con un niño de Cromagnon enjaulado? No sé si acontecería algo parecido a lo que sucede en el cuento de García Márquez titulado Un señor muy viejo con unas alas enormes –¡qué bueno que es!
(Se lee aquí).

          También podría escoger sus seres de compañía mediante la combinación de clonación y eugenesia… pero, volviendo a la fantasía y al mamut, podemos tener un cadáver, o varios, pero eso no nos traslada a su contexto. Es decir, el aire que respiraba, el clima, lo que comía, los ecosistemas en que se movía y demás. Así que traerlo a un mundo de oxígeno raro para su entorno es aberrante; claro, no es el mismo animal en sí el que surgiría a este mundo, sino un injerto.

 

Después de los mamuts ¿siguen los humanos comunes y los sagrados?

          Bueno, sobre la clonación humana ya la religión ha hecho sus apreciaciones sobre la vida, el alma y su relación con la ciencia respecto de estos temas; pero fantaseando, si clonáramos por ejemplo a Leonardo Da Vinci o a Miguel Ángel ¿tendrían las mismas virtudes? o solo serían un cuerpo semejante sin la entelequia filosofal de los auténticos.

          ¿Vendría en su combo cerebral un talento apto para el desarrollo en nuestro tiempo? ¿O les daría un infarto si lo subimos a un jet?

          Lógicamente, en la vida real, el desarrollo del espíritu creador se desempaca con el conocimiento adquirido y la vivencial característica particular de tiempo y espacio personal; pero la fantasía nos permite interrogarnos hasta dónde la ciencia puede, o supone, llegar a controlar lo que hasta ahora nos parece irracional. Para eso también es la imaginación, como sucede en la telenovela brasileña El Clon; solo que en ese caso el clonado es un perico de los palotes, pero si fuera alguien que verdaderamente aportara cosas sustanciales ¿qué pasaría? Podría salir una trama sumamente interesante si el argumento no es malogrado.

          En el tema de clonar por clonar o por travesura acreditada se podrían filtrar muchas tramas.
          A Einstein, para ver como evoluciona sus teorías hacia la cuántica.
          ¿Qué tal clonar un santo para probar sus milagros?
          O al mismísimo Cristo.

          ¡Santo Dios! Para la ciencia no habría diferencia que sea un mamut, un venerable o un sagrado; así que cualquier trama o guión lo puede suponer y se lo permitiría. En el caso del Hijo de Dios, los amanuenses de los guiones del cine tendrían que ingeniárselas porque el Ser es único y lo entendemos a la diestra del Padre; es decir, no anda por ahí congelado en la Siberia esperando caer en manos de hordas de clonadores; pero en fin, allá ellos.

          En el caso del circo de la clonación, imagino en cartelera: ¡Vean señoras y señores, el mamut adiestrado Siberia! (y los tambores sonando). O al estilo romano: ¡Vean al hombre de Pekín contra el hombre de Cromagñon!; ¡Últimas funciones del hombre que inventó el fuego! ¡El pitecantropus y su coooolmillo de saablee! ¡Gran espectáculo de los tigres albinos de Malasia y el monstro de Tasmania! ¡Suba a sus niños al vuelo del pterodactylus! ¡Conozcan al hombre de Java! ¡La doncella de Gibraltar y sus cabras amaestradas! ¡Pregunten lo que quieran sobre evolución al Darwin Clonado! ¡No se pierdan las últimas funciones del Gran Circo Cuaternario de la Clonación!

          De todas maneras todo este hemiciclo no es más que fantasía literaria desbordada, y, lógicamente no estoy en contra del desarrollo científico con proyectos de semejante magnitud, y sí se pueden desarrollar este tipo de avances sin descuidar la protección de las especies que todavía están en vida, pues que bien estaría.  -¡Y todo por un mamut!; pero sí, antes de ver un circo de la Era Glacial venido de la clonación, prefiero ver —aunque sea por tele— las ballenas que todavía existen, oír el canto matutino de los pájaros del barrio y tener la esperanza que las especies que están en la mira de extinción encuentren santuario seguro; sobre todo, en nuestras conciencias y nuestro respeto por la vida.

          La combinación de especies las prefiero en la imaginación, la fantasía y la mitología. ¡Ah!, y el surrealismo lo prefiero pintado por Dalí —eso sí, ¡el auténtico!.

 

          San Pedro, abril 2012.

          Publicado en  http://www.surysur.net/el-circo-de-la-clonacion/

          Las imagenes son tomadas de esa publicaciòn.

 

américo ochoa .-  
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¡Qué pichazo le pegaron a la Luna!

¡Qué pichazo le pegaron a la Luna!

 

Bueno, en realidad es un decir bastante vulgar, pero nuestro satélite ha sido, últimamente, blanco de severos impactos de artefactos terrícolas con fines “científicos”; aunque más pareciera demostración de fuerza en el campo de desarrollo tecnológico espacial.

Algunos países se empeñan en rugir como machos alfa demostrando su capacidad de destrucción en la espiral armamentista, cohetes de largo alcance o la temeridad que se produce cuando alguna nación levanta su mano peluda para indicar que tiene en desarrollo armas nucleares; como el caso de Korea del Norte, La India, Pakistán, entre otros. En esto de las sondas espaciales también hay un rugir selvático.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, las potencias resultantes representadas en su polarización por Estados Unidos y por la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas –URSS–, concibieron el dominio territorial y espacial como estrategia de alcance militar. No fueron los únicos factores, puesto que la batalla también pasó a ser de primera línea en el terreno ideológico, político, económico y geopolítico; las tensiones realmente daban frío. No era para menos, luego de la experiencia en Nagasaki e Hiroshima, los indefensos del mundo sabían que cualquier locura estaba al alcance de un botón.

Ese “al alcance de un botón” se convirtió en dominio, en terror; significaba “dame o te hago la guerra”; bajo ese precepto, en todos los instantes de la Guerra Fría tuvimos las hachas sobre el cuello. Es decir, que un bombazo atómico podía suceder en el patio de cualquier nación sin motivo alguno, porque la justificación para lanzar bombas atómicas en las islas japonesas nunca existió,  puesto que hubo una rendición militar japonesa antes del genocidio.

Así las cosas, la danza de muerte en la Guerra Fría se volvió intensa y prolongada; la reyerta ideológica se transformó en lucha armada focalizada en lugares como Vietnam, Camboya, Laos, Afganistán, Latinoamérica

… … …

A la par del despliegue ideológico, el expansionismo económico, el monopolio científico y tecnológico; la cruzada espacial no era asunto de comics o de ficción, aquello parecía la batalla de coches en la película “Ben Hur”. El que dijera primero que puso un pie en la Luna ganaría la carrera; así fue. No dejó de ser emocionante. Se comenzó a hablar de satélites, cohete, misiles y del combustible líquido V2. Se dio el banderillazo inicial y ¡arrancooó el “Sputnik”! a una velocidad de 28,000 kilómetros por hora, con un peso de 83,6 Kg. El 4 de octubre de 1957, con el tamaño de una bola de fútbol, este aparatito hizo que los adversarios de la URSS tuvieran serios dolores de cabeza, puesto que Estados Unidos había fracasado algunos intentos por hacer el primer despegue.

Ese lanzamiento era la primera emisión del Programa Sputnik, que contó con una serie de ocho artefactos, incluidos sus vehículos de lanzamiento. Sputnik 2 tendría la característica, un poco arrebatada, de llevar ¡una tripulante! Laika, la primera vida en la órbita terrestre, lanzada sin garantías de nada, con un retorno incierto; es decir, fue arrojada con sello de martirio a la muerte segura.

 

(Imagen artística del Sputnik 1 en órbita

sobre la tierra, tomada de Wikipedia).

La perra sacrificada en esta misión sería la primera víctima de la carrera, los detalles de su muerte no se saben o sigue siendo un secreto, unos dicen que murió carbonizada producto del roce atmosférico, otros aseguran que fue envenenada. Sputnik 2 despegó el 3 de noviembre de 1957.

Definitivamente con este nuevo “hit” la ventaja rusa era rotunda. Los norteamericanos quedaban contra la espada y la pared; la revancha era tan urgente que debían responder o quedar en el ridículo histórico para siempre, ya que los rusos ¡iban a un Sputnik por mes!

Spunik 3 tuvo dos lanzamientos: uno fallido el 3 de febrero de 1958, el otro efectivo el 15 de mayo. Exactamente un año después fue lanzado el cuarto con un tripulante de mentiras, es decir, una especie de androide muy primitivo, casi un maniquí ¡Pero ahí iba sorteando la competencia! ….

¡Y arraaanca el Sputnik 5! Increible, señoras y señores. Un aparato con tripulantes verdaderos, nada de farsa, nada de maniquís o simuladores: 40 ratones, dos ratas, muchas plantas con sus capitanes caninos Belka y Strelka. Fue lanzado el 19 de agosto de 1960 y de regreso a tierra el día siguiente. Todos sus tripulantes a salvo.

El artefacto 6, ya casi una nave, fue arrojado con una tripulación similar el 1 de diciembre de 1960, pero sus tripulantes sucumbieron. El siguiente objeto despegó con una sonda rumbo a Venus, el 4 de febrero de 1961. Había comenzado la modalidad de las sondas porque, ocho días después fue lanzado el octavo componente, que también tenía intenciones de sondear Venus.

 

La embestida de los Apolo

Un año después del primer Sputnik, en Estados Unidos comenzó a funcionar la National Aeronautics and Space Administration (Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio) –NASA–, el 1 de octubre de 1958, con instrucciones precisas de poner una nave tripulada en órbita. Luego de algunos vuelos suborbitales, el Presidente J. F. Kennedy anunció el 25 de mayo de 1961 que Estados Unidos debía comprometerse a “aterrizar un hombre en la luna y devolverlo sano y salvo a la Tierra antes de finalizar la década”.

Menudo reto para el que va atrás en la carrera. ¡Y arraaaanncaa el programa Apolo!, acompañado de un complejo sistema de programas Gémini y otros, en función de la orden presidencial. El despegue de Apolo 1 fue un fracaso, puesto que se incendió en la plataforma de salida con sus tres tripulantes dentro. La desgracia sucedió el 27 de enero de 1967. Los soviéticos habían tenido un accidente similar en una cápsula de prueba en 1961, pero mantuvieron el hecho en secreto, por lo que tal experiencia no sirvió de nada a sus adversarios y no le salvó la vida a nadie.

Los Apolo 2, 3, 4, 5, 6 tuvieron carácter de ensayos; los experimentos 7 y 9 tenían tripulantes humanos, y los Apolo 8 y 10 supuestamente orbitaron la luna también con tripulantes.

Para remontar la ventaja soviética no escatimaron esfuerzos ni recursos. El Apolo 11 fue el coche de apuesta al “todo o nada” de los Estados Unidos. Lanzado el 16 de julio de 1969; cinco días proclaman que Neil Armstrong puso un pie en la superficie lunar. Se afirma que el aparato alunizó satisfactoriamente. ¡Y ahí van los norteamericanos Apolo tras Apolo: 11, 12, 14, 15, 16 ¡rumbo a la Luna! (y los demás haciéndose los rusos). El Apolo 13 tuvo aprietos serios y, dicen que, fue el único que no alunizó. La batalla fue dura, violenta, en fin. Con intentos fallidos, experimentos catastróficos, unas veces caóticos, otras incendiarios, pero fueron los primeros en decir que llegaron a la Luna. Lo demás, también es historia.

(Insignia de la misuòn, tomada de Wikipedia)

Es importante anotar que entre todas las emociones la principal es el alunizaje, cuando el planeta entero sabía de la noticia; en aquel entonces, nadie sospechaba que un acto tan importante sería fustigado por la duda medio siglo después.

En el puro ojo de la Luna

Luego de la intensa carrera hacia la Luna vino una suma de malabares espaciales: acoplamiento de naves, caminatas nocturnas, bases, operaciones conjuntas, turismo espacial, etc.. Ahora, todo tipo de artefactos de muchas naciones pululan nuestro cielo. También, han lanzado sondas hacia lo infinitamente ignoto, sin la suerte del retorno.

Admito que me emociono como un niño cada vez que veo las fotografías espaciales que envían esos aparatos, sondas y telescopios, que inicialmente son dirigidos y luego quedan a la deriva como basura espacial de altísimo costo. Pues una de esas, la sonda lunar LCROSS hace doble impacto en uno de los cráteres lunares el 09 de octubre de 2009.

En teoría, semejante arremetida es para levantar polvo lunar y rocas y tomar muestra para verificar la existencia de agua congelada en ese boquete del satélite. La pregunta es ¿por qué no alunizaron el aparato sosegadamente y sacaron muestras con un brazo robótico? y de regreso a casa ¡como en los viejos tiempos!, o ¿ya se les olvidó alunizar?

Llama la atención que a medida que la tecnología avanza, en ese campo, los resultados sean proporcionalmente menos exitosos. ¿Será posible que en los años sesentas alunizar naves tripuladas fuera tan fácil y, medio siglo después la mejor solución para obtener muestras sea estrellar el aparato?

Bueno, este no es el único referente. Los viajes a la Luna solo habían estado en la mente de Julio Verne y los Apolo llegan a hacerlos realidad basados en “cohetitos” que sí tuvieron altibajos, pero parecían efectivos. Cuando surgen los trasbordadores, las catástrofes no se detienen y tristemente sigue el sacrificio, como el caso del Challenger. Cabe señalar que los trasbordadores no van a la Luna ¿será que también son superados por los cohetitos?

Otra pregunta impertinente: si en travesías de antaño trajeron muchas muestras de la Luna, ¿cómo no sabían si había agua o no? Igual dicen que las muestras se contaminaron; pero en fin, puede ser porque los viajes no tenían fines científicos, sino militares y de demostración de poderío; los tripulantes eran esencialmente pilotos. Pero mi intención no es sembrar cizaña contra los alunizajes.

Lo que pasa es que  realmente me duele tremendos golpes que le están dando a la Luna sin haber hecho nada ¡Pobrecita, déjenla en paz! Nadie la defiende. Tantos músicos que han encaminado sus sondas musicales hacia sus auras. Todos saben que los poetas nos enamoramos despiadadamente de sus encantos, aunque no seamos los únicos, también los pintores, como Picasso que pone cuernos de luna a sus toros, porque, además,  hay un toro enamorado de la Luna …

¡Eureka, en La Tierra hay agua!

Otro punto en contra de las agresiones es que, bajo pretexto científico de buscar agua, están echando más basura. Por otra parte, sería gratificante saber que paralelamente a los programas ultramillonarios para sondear el espacio, también se invirtiera en la conservación de nuestro agua y nuestro planeta; sobre todo, que la NASA pertenece a la supraestructura de un Estado que no firma ni ratifica los acuerdos ecológicos y de preservación del planeta, como sucede con el Protocolo de Kioto.

Además, es de sobra sabido que en nuestro planeta ¡Eureka! ¡hay agua! Entendiblemente podemos suponer que al encontrar el preciado líquido en otro lugar, seguirá el intento de generar vida controlada por terrícolas. ¿Por qué no pensamos al revés?; por ejemplo, cuidar con alma, corazón y vida el agua que tenemos.

No estoy en contra del desarrollo científico de comprobar si hay agua o vida en otros lugares; pero, podríamos hacer esfuerzos igualmente grandiosos por limpiar los ríos, los mares, los manantiales y todo lo que tenga agua aquí y ahora, por si un día vamos a otro planeta llevar un poco de nuestra agua limpia y, con ella, su sagrado valor de habernos generado nuestra vida inicial. Así, con ella podamos comenzar una vida nueva y conservar la nuestra. Y, si un día nos encontramos con un marcianito, poder contarle que tenemos en abundancia algo sagrado, limpio y bello que nos da la vida y se llama agua.

 

Adenda

Pichazo se utiliza en Costa Rica para definir un golpe fuerte. Es considerada una palabra con cierta vulgaridad puesto que deriva de picha. En el resto de Centroamérica se utiliza pijazo, igualmente proviene de pija o vergazo, procedente de verga.

Diccionario de la Real Academia Española: picha1. f. malson. Miembro viril. Pija: 4. m. malson. Miembro viril.  verga1. (Del lat. virga). 1. f. pene.

Avatar, la confluencia de diversos factores en una obra

Avatar, la confluencia de diversos factores en una obra

 

No soy crítico de cine ni “expertólogo” del tema, pero sí creo que la obra tiene elementos importantes que analizar. Veamos algunos antecedentes: Por algún tiempo se suponía que los movimientos relacionados con el arte eran “reflejo” de la sociedad, actualmente esas concepciones han cambiado; estudiosos como Arnold Hauser, entre otros, contribuyen a la aclaración del asunto.  Sí es importante anotar que existe una relación entre los cambios estructurales y económicos en el desarrollo cultural y artístico, pero estos no son necesariamente inmediatos, en relación con los cambios de estructura.

Por ejemplo en Occidente, con la caída de las monarquías, hay un declive de las castas aristocráticas y el asenso de la clase burguesa, esto trae a colación  un cambio en la producción artística posterior, en tanto la aristocracia pierde su hegemonía en el dictamen de la producción, a través del “refinamiento” de sus gustos.

En esa transición el arte y el artista quedan un tanto a la deriva, sin la protección y los lineamientos dictados por un linaje, ya que la burguesía no pretende promulgar directamente las directrices de producción; sino que, crea las bases de la liberación de la sociedad con las reglas del mercado, de oferta y demanda, hasta llegar a forjar la sociedad basada en el consumo e individualismo que hoy conocemos.

En este nuevo panorama, el artista tiene que ingeniárselas, responsablemente,  para llevar la nave a puerto digno; así surgen planteamientos y replanteamientos sobre qué hacer ante la nueva realidad. Por eso, el Romanticismo se vuelve un movimiento convulso, no solo de replanteamientos plásticos, temáticos o formales; sino también ideológicos.

Tal desarrollo no es rápido, dado qué son muchísimos los factores que repercuten en la recomposición hasta la llegada del arte moderno y contemporáneo; es decir, el arte no es un reflejo del entorno; sino parte de la realidad misma.

La entelequia política y económica lógicamente influye en todos los aspectos de la vida social, pero no se mueven, irremediablemente, con la misma frecuencia y al mismo ritmo. Lo mismo pasa con otros aspectos; como el desarrollo tecnológico, científico, informático o de comunicación. No es obligatorio que se entrelazan entre sí, tampoco hay una dependencia de una sobre otra para que el desarrollo suceda.

Los avances científicos  no se abastecen de los desarrollos artísticos para obtener sus logros. Las teorías económicas no se sustentan en el desarrollo molecular de la materia ni le importa si el Cubismo existe o no, aunque sí puede suceder al revés, puesto que un artista puede tomar en cuenta cualquiera de los factores para realizar su obra. He aquí la cuestión.

Aunque no necesariamente todos los factores coinciden en un mismo momento, suele suceder que de tales mezclas pueda surgir un hecho importante. Por ejemplo, el desarrollo tecnológico de la cámara tiene repercusiones directas en la aparición del cine, sin haber sido creada con el fin cinematográfico. El uso de las herramientas y el resultado que esto tenga dependerá exclusivamente de quién las aproveche.

La película

Bajo esos criterios es que me parece que Avatar contiene factores básicos que señalar. Aunque he leído algunas críticas sobre la película no he encontrado aspectos relacionados con la confluencia de factores que la obra contiene. He leído, por ejemplo, que es un avance más donde los blancos son salvadores de etnias. He oído decir que la película es un reciclado más de Pocahonta. Siendo que no soy experto en cine, no podría decir a cabalidad si esto sea cierto o no; pero me parece que esto sería el equivalente a decir que el Quijote es un reciclado más de las novelas caballerescas –ojo, que no estoy comparando Avatar con don Quijote, sino destacando el giro de valores con respecto de sus antecedentes.   

Si puedo decir que he visto películas que marcan un hito en la utilización de los recursos de la época; un antes y un después, destacando su contemporaneidad y autenticidad dando fe de la época en que son realizadas. Guerra de Galaxias, por ejemplo, o El Señor de los Anillos. Por otra parte, hay producciones que se dedican únicamente hacer alarde tecnológico y de mercadotecnia, liquidando sus planteamientos en el vacio, como Hulk o Transformer.

Otras recreaciones contienen elementos más graciosos, como Shrek, pero me parece que en el caso de Avatar es distinto. Considerando el cine como un arte, lógicamente tendrá sus propios universos y particularidades íntimamente regidas por las características de todas las artes; como el asombro, el placer, la satisfacción, etc. Aunque en el caso de Guerra de Galaxias o el Señor de Los Anillos, la confluencia tecnológica, ética y estética están en función de variaciones sobre el mismo tema: “el bien y el mal”.

Me parece que Avatar trasciende esos aspectos y los aterriza en una vigencia importante; es una realidad contemporánea abordada con un alarde de imaginación, que, sin el avance tecnológico hubiese sido tarea casi imposible. He ahí la tecnología puesta en función de un factor que puede ser determinante en la toma de conciencia sobre la problemática abordada.

En la realización concurren los aspectos políticos, económicos, científicos y militares–entre otros–, para la conflagración de la trama. Acude a la actuación y la tecnología para su planteamiento puramente plástico.

Además, está plagada de un uso, sin abuso, de recursos simbólicos, tal vez de manera fácil y adivinable, pero necesaria para la transmisión del mensaje hacia un gran público necesitado de la repetición para la decodificación del mensaje. Por ejemplo; el uso del 666, la aparición cíclica de los elegidos, la necesidad de unificación de las naciones ante la amenaza, etc.

Por otra parte, el uso  de diálogos contiene una justificación con el desarrollo de la secuencia metafórica de la imagen y la trama. Hay un agente del “gran capital”, la ciencia, la tecnología o el militarismos, en contra de los representantes de la dignidad y la esencia de la vida, donde cada quién tiene la posibilidad de tomar partido del lado que le dicte su conciencia, sus intereses, sus principios éticos o morales.

Es, pues, según mi criterio, un  ejemplo donde una obra puede utilizar los recursos existentes en cada época para un fin acorde al tiempo y las circunstancias que le toca vivir, pese a las deficiencias o imperfecciones que le podamos encontrar. Es cierto que vivimos en un tiempo donde podemos hacer alarde tecnológico, pero también es cierto que está en juego el destino de un planeta y la esencialidad de la vida que no comprendemos y que atacamos con tal de conseguir los objetivos militares, geopolíticos, económicos o empresariales.

El gran capital y su neoliberalismo están ahí, frente a nosotros, en nuestras entrañas; si defendemos la vida; la Naturaleza no solo lo agradecerá, sino que podría llegar estar de nuestro lado.
(Los Manzanos, febrero 2010).

 

POESCÍA SE ESCRIVE CON K DE CORNFLEIS DE QUELOX

POESCÍA SE ESCRIVE CON K DE CORNFLEIS DE QUELOX


Algo no está bien –algo más hay que malestar– en una cultura que confiesa respetar las artes, pero carece de lugares adecuados para el encuentro de aquellas con sus destinatarios naturales.

Un espacio en la TV pública allí donde la hay –jamás en el horario “estelar”, desde luego–, una “fiesta” folclórica, algún simposio, un “encuentro” de vez en cuando, “casas” de cultura devaluadas, en fin, marcan en casi toda América los límites de la participación estatal.

El resto es negocio. He aquí una propuesta.

Américo Ochoa

La mercadotecnia funciona muy bien en el mercado. No tengo nada en contra de que funcione muy bien allí. Es más, me gusta, por ejemplo, como funciona con las Hojuelas de maíz. Creo que el “Tigre Tony” es un gran agente vendedor. Su diseño es versátil, audaz, capaz de dejar atrás cualquier competencia.

Su personalidad ofertada calza muy bien con la demandada: es tierno, fuerte, protector. Cumple a cabalidad la misión estratégica asignada. Abandera muy bien su producto. Se desplaza eficientemente entre el Mass-Medio y el Mass-meta. Es decir, Tony da más de lo que se le pide. A Tony ¡le soobran eneeeeeeeerrggíííaaaaas!

Pero no hay que ser cruel: Kornelio también vende …

Me gusta la proporción de las cajas del cereal, su diseño gráfico es excelente. La idea de utilizar el empaque primario –la caja– es genial. Uno la puede transformar, recortar, pegar, etc.; además, trae carritos adentro. Todo eso lo paga el consumidor. Lo que hay adentro –puede ser una media libra de maíz–, podría costar el 18% del precio del producto. ¡Bravo por Tony!

Si hacemos alianzas estratégicas con Tony podríamos, en las presentaciones de obras literarias, regalar un libro por la compra de un cereal. ¡Genial! Podríamos promover la poesía en la contratapa de las cajas, más o menos así:

Escriba:

La Luna ____ ___ _____ ___ _______
_________ _ _______es ___ _______ ____
u________ ___ ______n___ ____ _ _a
_________ __ _______ ______ hojuela

Nota: Por cada 10 recortes que envíe recibirá, a vuelta de correo electrónico, un certificado con su nombre de poeta listo para ser impreso. Por cada mil, le publicamos un libro de poesía para colorear.

Esa posibilidad existe, pero no es la única.


II. Atracando naves

Ahora sí, atraquemos las naves: el mercado existe, la mercadotecnia existe, la difusión cultural tiene grandes vacíos, la literatura tiene casi hoyos negro en su difusión; pero, ¡calma! El mundo del Billetecentrismo pretende hacernos creer que el holocausto es aquí y ahora; que todo está acabado y que no tenemos salida más que firmar la sentencia que ellos dictan –Óscar Arias ha dicho que es más fácil cambiar los 10 mandamientos que el TLC–.

Para los dolarcentristas el hombre es el instrumento mediante el cual se logra la finalidad última de su intención capital. Antes se estaba con ellos o contra ellos; ahora se debe estar con ellos o muerto, nunca en contra –la raza negra, en siglos recientes, fue sometida a la más baja degradación, a la esclavitud. Su música sobrevive, su cultura está allí tan brillante como el Caribe–.

III. Campaña del Libro útil

La realidad es tajante y mordaz. Muchos sabemos que el problema de las editoriales del área centroamericana no reside en la producción; sino en la distribución. Allí lo gordiano de este nudo. Las empresas mundiales de magna producción del círculo editorial sí tienen estrategias de mercado bien definidas, y algunos de sus escritores son como el “Tigre Tony”; es decir, son industrias que amasan colosos capitales y está bien que existan.

Además, hay pequeñas editoriales que han surgido durante las últimas dos décadas. Estas pequeñas editoriales son mínimas empresas que no cuentan con el apoyo del sistema económico ni del Estado; carecen de acceso a préstamos bancarios; mantienen una microproducción, generalmente identificada con la literatura nacional contemporánea, lo cual es muy loable para la literatura, pero no tienen mucha distribución, posiblemente por sus limitados recursos.

También están las editoriales intermedias, que poseen subsidio y apoyo institucional y económico del Estado; concretamente Editorial Costa Rica, EUNED, EUCR, EUNA; EFUNA, y Editorial Tecnológica del TEC; las mismas tienen sus bodegas hasta el copete de libros a la espera de un mago mercader que se los venda, hasta hoy ese mago no llega.

Hay editoriales subsidiadas que han mandado hacer bodegas más grandes para almacenar sus libros mientras los estantes de bibliotecas públicas están vacíos. ¿Cuántos miles de millones hay en las bodegas de las editoriales subsidiadas en toda la región? Producen más libros de los que tienen capacidad para vender.

El fenómeno está ligado, también, a la forma de producción. Hace algunos años era más barato producir 5.000 que 1.000 libros, pero solo tenían capacidad de venta para 1.000; el resto está en bodegas; y, a lo mejor, no les importa puesto que el subsidio solventa el déficit.

La Dra. Silvia vda. de López Vallecillos, menciona la lamentable desaparición de EDUCA, una editorial que sí producía literatura, pero tenía una inmensa bodega llena de libros, su fuerza de venta era nula. Sin embargo, hizo llegar gran cantidad de libros a Casas de la Cultura, cárceles, escuelas y colegios de Centroamérica ¡gratis!, sin la lógica de compraventa; es decir, sí se puede si hay voluntad. El fin de EDUCA es triste, pero esa es otra historia.

En general, la capacidad de producir libros es muchísima, no así la de distribución. Si los libros que están en las bodegas de las editoriales subsidiadas ya recibieron su renta mediante el subsidio, incluido pagos de derechos de autor, ¿por qué no los donan a las bibliotecas de todo el área? Los escritores podríamos contribuir proponiendo soluciones a tales problemas; por ejemplo hacer una campaña completa de Libro útil pidiendo a las editoriales subsidiadas que donen sus libros a las escuelas, colegios, bibliotecas públicas, cárceles, hospitales, casas de la cultura y otras del área centroamericana, integrando a nuestros pueblos mediante el hábito la lectura. ¡Que retribuyan con donaciones!

Hacer ferias de libro donde los libros sean a muy bajo costo y que se aumente el subsidio estatal a las editoriales que cumplan con estos fines. Un libro en bodega es un libro muerto.

Podemos aportar otras ideas –es decir, la mercantilización y las cajas de cereal no son la única solución–. En torno a esto podría discutirse mucho en temas transversales, tales como el importantísimo de “los derechos de autor”, y el codiciado de recibir “el justo pago” por lo que hacemos, o como dice Otoniel Martínez el poeta guatemalteco: que por dos chelines no se queden con nuestra poesía y, además, nos quieran prostituir.

Historia, arte, símbolos, El Salvador ¿y el Cipitío?

Historia, arte, símbolos, El Salvador ¿y el Cipitío?

 

Américo Ochoa

En el análisis de cualquier obra el contexto, su momento y su espacio es de suma importancia; pero la majestuosidad del gran arte es que trasciende los elementos reductores de interpretación, representación o cotejo. Es sabido que el David de Miguel Ángel representa la Florencia y su contexto histórico. Podríamos entender que Europa, en el paso por el largo puente venido desde la a Edad Antigua, sufre transformaciones fundamentales en todas las esferas.

El arte también se va despojando de las ataduras que le impusieron las clases eclesiales y dominantes y retoma, en el Renacimiento, los aspectos formales y conceptuales de la Grecia antigua, desplazando las concepciones teocentristas por el antropocentrismo, dando paso a relaciones más humanas entre el arte y su espectador, de lo cual el David es un sello irrebatible.

Tampoco podemos olvidar el oscurantismo como sistemática forma de represión que corroe toda forma de libre pensamiento, oposición al dogma, desarrollo del conocimiento, técnico o científico. Por sospechar las bondades de la sábila o la manzanilla podía ir alguien a la hoguera, no digamos por saber que la Tierra era redonda y que “sin embargo se mueve”.

Obviamente, las condiciones sociales, políticas y culturales de Europa y América Latina son diametrales, al igual que la formación de las clases sociales. Por ejemplo, los burgueses europeos proceden de un desarrollo comercial y la acumulación a través de ese proceso de explotación; mientras que el origen de nuestros “burgueses” viene directamente de hordas criminales a las que, muchos con orgullo llaman conquistadores, de donde provienen los criollos; quienes a la larga desarrollan el comercio, pero su capital originario es más por vandalismo, crimen y apropiación.

De igual manera, los europeos estarían muy lejos de conocer en carne propia el oprobio de la invasión en América y sus consecuencias.

El genocidio

En la actualidad se habla conservadoramente de unos 100 millones de nuestros antepasados asesinados, con un ritmo acelerado de 10 millones de muertes por año. Civilizaciones enteras fueron reducidas a su mínima expresión; y en casi todos los casos eliminado hasta un 95% de su población. Por ejemplo: En la colonia portuguesa de Brasil, durante los meses de 1562-1563 en que 30 mil americanos nativos morían de viruela en las misiones y campamentos de esclavos de las capitanías otorgadas a propietarios portugueses en la costa, los portugueses permanecieron ilesos, testigos de lo que N. D. Cook llamó “el juicio secreto de Dios”.

Lo mismo entre los comentaristas católicos franceses: “En cuanto a estos salvajes, hay una cosa que no puedo dejar de comentar, y es que parece manifiesto que Dios desea que cedan su lugar a nuevos pueblos”. Así escribió un observador de los otrora poderosos matchez, cuyo número se había reducido en un tercio en las décadas de 1530 y 1540. (Alberto Morlachetti, La conquista de América, texto que se encuentra aquí).

Alberto Morlachetti también señala: En los primeros 50 años de la conquista la población indígena de las zonas dominadas quedó reducida a un 25%. La Escuela Berkeley sostiene que los 25.200.000 que vivían en México Central en 1519 se redujeron a 1.075.000 en 1605, lo que representaba apenas el 4,25% del total inicial. Según Rowe, los seis millones de habitantes que tenía Perú en 1532 descendieron a 1.090.000 en 1628. Otro cálculo indica que los aztecas, mayas e incas sumaban en conjunto entre 70 y 90 millones al producirse la conquista, de los que en un siglo y medio después quedaban sólo 3.500.000, o sea apenas el 5% de la cifra más baja.

Hernán Cortés y Francisco Pizarro son los nombres mayores del exterminio. Verdaderos cruzados contra la condición humana. Semejante genocidio causó la completa desaparición de cientos de grupos étnicos, y también de un incalculable caudal de conocimientos. En esta cruzada contra los indígenas fueron utilizadas todas las armas de destrucción, de desarraigo, de degradación. Las guerras de exterminio más crueles y los actos de genocidio más espantosos que registra la historia humana. Posteriormente la esclavitud consumió millones de indígenas en las minas, en las plantaciones.

La erradicación de sus líderes eruditos, de los artistas y de los técnicos que dan voz y figura a la civilización, los dejó en estado de orfandad cultural durante largos períodos.

Sin embargo el anciano Cortés, retirado en su casa de Madrid, era centro de “una academia que proponía diálogos sobre cuestiones humanísticas y religiosas”. El hombre era muy admirado por los franciscanos que “en sus historias de la conquista” escribieron de él “como el hombre escogido por Dios para allanar el camino de la evangelización de la humanidad”. (Pueblos originarios: La conquista de América, aquí).

Pero la locura europea de la época no tiene límites en la globalización del espanto; se dice que unos 60 millones de africanos fueron “cazados” para ser sometidos a la esclavitud, de los cuales, alrededor de 12 millones fueron obligados a venir a estas tierras tan extrañas y lejanas para ellos. En la misma Europa, la chispa del oscurantismo y la inquisición venía encendiendo hogueras desde hacía rato.

Evidentemente los procesos de formación de nuestra pluralidad y mestizaje, así como la formación de nuestras clases sociales y dictaduras militares, son distintos a la fundación de monarquías europeas, sus clases burguesas, cortesanas, etc. Cada cual tendrá sus características propias que los sociólogos y los marxistólogos entenderán de otro modo; pero, lo que se entreteje en los desmanes europeos en África, América y en las mismas víctimas del oscurantismo es el dolor humano, la opresión, el vejamen; guardando las enormes distancias, claro.

 

 

El David

En el contexto del fin de la Edad Media el David de Miguel Ángel, obra realizada entre 1501 y 1504, puede representar a su Florencia, de igual manera podríamos verlo iluminando el final del túnel asfixiante, opresivo, que fue el oscurantismo. Al ser una creación universalmente trascendida le permite mover su contexto fijo, porque puede tener interpretaciones semejantes en momentos diferentes, puesto que la obra contiene, en sí misma, aspectos de las verdades universales como la libertad, la dignidad o el humanismo.

Ciertamente la obra presenta, en vez de un adolescente pastor, a un hombre rebosante en energía juvenil, decidido a vencer cualquier cosa por gigantesca que sea. No hay duda, está frente al que lo jode y lo va tumbar; lo dice su mirada penetrante, la tensión, sus venas exaltadas, su expresión nasal abarcando todo el aire posible; en fin, su movimiento tácito, seguro de sí mismo pero con la cautela de un felino, con el arma primitiva sobre el hombro izquierdo y la piedra sutil en la derecha.

Innegablemente bíblico pero sin las ataduras; desnudo, sin vergüenza de ser hombre, bello como él solo; humano en la plenitud de su belleza y con la expectativa necesaria para dar el paso que sigue. Ha puesto decididamente en movimiento su lado izquierdo.

Algunos analíticos apuntan que siendo David de origen judío debería presentarse circuncidado y atribuyen tal omisión a un error del artista, lo cual es dudoso viniendo de un hombre tan sabio y tan cercano a la iglesia y al papado como lo era Miguel Ángel. Más bien, tal hecho puede ser intencionado para presentar un ente más puro, sin haber sido manoseado por el hombre mismo, por dogmas o ideologías. Podría ser una apropiación iconográfica para devolver el sujeto tal como debería ser y no como es; en todo caso, para eso son los símbolos planteados en una obra, para que cada cual los pueda interpretar a su manera.

Pues sí, menciono al David no por eurocentrismo, nada tenemos que ver con la Florencia medieval; pero, una obra de tal magnitud, una de las más monumentales de la historia del arte occidental, no tiene otro tiempo más que el tiempo.

Sin cambios no hay obras

Me habría gustado referirme a una monumentalidad propia del proceso de cambio que vive Latinoamérica, específicamente del proceso del que podría estar a punto de vivir El Salvador, pero no la encontré. Seguramente no existe puesto que no ha habido cambios elementales, solo opacidad desde la conquista hasta nuestro tiempo.

Pienso que el David puede representar cualquier cambio trascendente que contenga sus valores universales; incluso, creo que cada cual puede tener su propio David cuando decide derrumbar sus angustias psicológicas o existenciales, salir del túnel que lo agobie y empezar una nueva vida; en eso también puede consistir la universalidad de una obra.

En este paso importante que El Salvador tiene la oportunidad de dar se me parece a la actitud que el David tiene en su magnificencia. El bloque por tallar está ahí, aún no ha sido tallado; puede salir una gran obra o cualquier esperpento, ya veremos. Se dice que cuando Miguel Ángel esculpió el David ya otros habían intentado sin éxito moldear la piedra, también es sabido que el mármol era de poca cuantía; incluso, siendo una pieza tan grande se pudo haber fraccionado para hacer varias esculturas, pero no, de ese material, un tanto pobre pero de gran tamaño salió el David.

Cuentan que cuando a Miguel Ángel le preguntaron cómo hizo para realizar tal portento respondió: “ahí estaba, solo la dejé salir”. Humildad se puede llamar a tal respuesta viniendo de un hombre de tan soberbia capacidad creadora.

En ese sentido, espero que los futuros gobernantes del pequeño país tengan conciencia certera de lo que significa su responsabilidad histórica y de las ilusiones que sus electores tienen. Tales expectativas han estado apresadas ahí en su peñasco desde la colonia. Las masas populares salvadoreñas nunca han tenido una sensación de triunfo importante, real. La independencia de la corona española fue firmada por un grupo de criollos donde la representación de los intereses populares e indígenas fue nula, quienes solo vieron cambiar la corona real por una de espinas. Luego vinieron intentos tras intentos por liberarse; desde levantamientos indígenas como el de Aquino en 1833, la insurrección de 1932, donde murieron más de 33.000 indígenas; así, hasta la guerra de 12 años.

Como dije, si no ha habido cambios sustanciales no puede haber obras que los representen. En la actualidad podemos decir que se están gestando giros importantes en América Latina y, evidentemente, los necesarios no son solamente de índole política y social, hay que cavilar en los más profundos. Suponer que las libranzas necesarias consisten en hacer gobernabilidades que sustituyan a unos ricos por otros, turnos de partidos en el poder, pactos entre empresarios y gobernantes para hacer las formas de explotación más “light” solo nos seguiría torciendo los destinos.

Por su puesto que los cambios políticos son necesarios, pero la política en su forma actual no es el único eje de la sociedad. Las soluciones a problemas políticos no necesariamente nos conducen a soluciones de problemas históricos. Por ejemplo, la inclusión en todos sus sentidos podría ser una prioridad, al igual que la reconstrucción de nuestra identidad auténticamente latinoamericana, pero no la de los conceptos criollistas.

Retomar la cosmovisión de nuestros pueblos indígenas, la cultura culinaria como práctica de la vida cotidiana, la relación del hombre con el cosmos y la naturaleza, etc., puede ser elemento importante para irnos reencontrando. Es sabido que culturas milenarias como la china, musulmana o judía se rigen por sus propios calendarios; nuestros antepasados tenían los suyos, más exactos que el actual, ¿porqué no usarlos?

Reinstaurarlos, para América Latina, sería una señal más revolucionaria que llevar una camiseta del Ché. Así pues, la reconstrucción de nuestra verdadera identidad indígena es más una deuda histórica que política. El Cipitío viviente

Entonces ¿por qué el David?, bueno, ya dije que por su carácter universal. Ahora que El Salvador tiene serias expectativas quiero hacer mención de un personaje de su mitología. Hijo de la Luna, Ziguet diosa o Sihuet, esposa del dios Sol. Sihuet tuvo amoríos con el dios Lucero de la Mañana y de esa relación surgió él: el Cipitío. Siendo que el dios Teot, dios de los dioses, supiera tal infidelidad condenó a la Luna diosa, diosa Luna, a ser mujer despojada de su condición suprema; como luna menguada, errante, que anda por los ríos y caminos haciendo jugarretas de amor a los falderos.

También se dice que Zihuet favorece a caminantes, hombres buenos y honestos. Es decir, que aún contiene la dualidad y la identidad de la Luna y sus fases de brillantez seguidos de sus ciclos oscuros.

Por su parte, el hijo de la luna y del lucero, tuvo una condena venida de una infinita bondad y sabiduría que solo un dios pudo tener: Ser niño por siempre. Es decir, ser puro, mantener la inocencia, desbordar la alegría, jugar, estar en el límite antes de empezar los conflictos de la adolescencia –diez años tiene el Cipitío desde entonces– y, sobretodo, fue condenado a ser feliz por siempre. También se sabe que este ser de relación entre lo celeste y lo humano, anda por los bosques y los ríos, pero que también entra en los hogares a jugar con las cenizas cuando las hogueras descansan.

Es importante anotar que este personaje tiene los pies al revés; tal vez, para no perder el camino de su pasado y ver claramente hacia donde se dirige, con una connotación filosófica profunda de lo que es el tiempo, el presente, el futuro y el pasado recogido en un solo Ser. Por su parte, el lucero de la mañana, su padre celestial, sigue ahí con su esplendor de protector desde lo alto, iluminando, sirviendo de punto orientador a los que caminan y necesiten saber por dónde van.

Obviamente, esta leyenda, de la cual hay varias versiones, no es el constructo de un solo artista; tampoco es cosecha de un dogma o una religión. Contiene una cosmovisión, es producto de un conocimiento astronómico adquirido sin satélites. Esta historia ha sido reducida a condición de cuento infantil o puesto en el cajón del folclor; sin embargo, otras tan exógenas como la de David siguen siendo sagradas. Las fábulas de otros dioses como Venus o Zeus tienen carácter de “clásicos fundantes” haciéndonos creer que el origen de nuestra identidad es únicamente grecoromana y judeocristiana. ¿Y el Cipitío?

La nuestra pasa a ser solo una leyenda pipil. Siendo que no representa a ninguna ciudad en su contexto, sino que es un personaje vivo y latente, al que hay que echarle una ojeada a la hora de tomar decisiones históricas, estoy seguro que anda por ahí con un aura reluciente, con una sonrisa menos dura, más contundente y más dulce que una piedra por lanzar. Sé que tiene, hoy por hoy, una esperanza y que pase lo que pase, vivirá por siempre.

REFRITOS

REFRITOS

El fenómeno OVNI y el de los fantasmas tienen algo en común: la ciencia ni la religión dan explicaciones certeras sobre el asunto; pero miles de personas aseveran sus experiencias inexplicables.

A las multitudes les encantan las apariciones; las hay de extraterrestres, luces, ángeles, chupacabras, señales en los cultivos, etc.

Américo Ochoa

La aparición de la virgen en muchos lugares conglomera multitudes, igual que la imagen del rostro de Cristo en una sombra, en una pared húmeda o San Jerónimo en el pan tostado hacen que miles lloren, recen o se desmayen. Los que asisten sostienen que eso fomenta la fe en el más allá, les induce a creer.

En el campo terrenal, menos místico, el suceso del calentamiento global es una preocupación, un tema interesante para muchos; hablar de ello es casi un lugar común; el caso es que tal situación está ocasionando la desaparición de la vida terrestre. No es nuevo. Los expertos dicen que el desvanecimiento de especies es de 100 a 1.000 por ciento sobre el ritmo natural. La extinción de una planta o una rana no produce furor, no induce a nadie a cree, a tener fe.

Nadie hace un altar donde murió cautiva la última paloma azul.

No nos impresiona saber que mañana desaparecerán todas las ballenas, los pingüinos, los elefantes o los pandas porque no nos toca nuestra vida moderna; pero ¿qué pasaría si mañana desaparecen todos los celulares? Imagino qué sucedería si estuviera en peligro de extinción la memoria RAM, o si de pronto desaparecieran todas las licuadoras, los videojuegos o los televisores. Me figuro a esas turbamultas de jóvenes poniendo flores de plástico donde desapareció el último lector de MP4.

Durante la guerra fría el cine recreó posibles consecuencias de una catástrofe nuclear representando mutantes, un planeta sombrío, etc… En la actualidad el imaginario también hace maquetas de posibles consecuencias, la ciencia hace cálculos de potenciales resultados: el deshielo de los polos, ahogamiento de las costas, etc.; pero qué tal si hubiera reacciones naturales que sobrepasen lo esperado; por ejemplo: todos los arácnidos agigantados al estilo Julio Verne, las cucarachas de su casa comiéndose a su gato, grúas echando sal a las babosas del parque, los primates con poderes mentales, las plantas de su maceta fugándose de casa.

Cosas así ya suceden, las líneas gigantes de fuego en los bosques se llaman incendios forestales; el inmenso hueco en el ozono nos parece allá lejos; pero, qué tal si se hiciera un hueco en el aire, un cinturón de desaire alrededor del planeta nos dejaría aislados y sin aliento.

Lo que sorprende en realidad es nuestra desidia; a mucho les emociona que eso suceda porque así lo dicen las profecías, los mayas, los aztecas, la Biblia, Nostradamus. Muchos son indiferentes porque esperan un cambio radical de dimensión, la caída del imperio, la llegada de los mil años de paz para el 2012, o, porque eso comprueba que el efecto mariposa y la Resonancia Schuman existen. ¿Habrá suicidios masivos el 22 de diciembre de ese año?

En fin, las apariciones, por hoy tienen más impacto que las desapariciones; tal vez, no nos importa mucho si sucumben insectos, ríos o tortugas; pero quizá nos empecemos a preocupar cuando empiecen a desaparecer las rubias, los morenos, las personas de ojos verdes, los chinos, los suecos, los franceses, los mexicanos, los calvos, los niños, los ancianos, los miopes, los políticos, los del Atletic, los del Real, los Barza, los zurdos, las enfermeras, los posgrados. Para entonces no estaremos recalentados, estaremos refritos.