Avatar, la confluencia de diversos factores en una obra

Avatar, la confluencia de diversos factores en una obra

 

No soy crítico de cine ni “expertólogo” del tema, pero sí creo que la obra tiene elementos importantes que analizar. Veamos algunos antecedentes: Por algún tiempo se suponía que los movimientos relacionados con el arte eran “reflejo” de la sociedad, actualmente esas concepciones han cambiado; estudiosos como Arnold Hauser, entre otros, contribuyen a la aclaración del asunto.  Sí es importante anotar que existe una relación entre los cambios estructurales y económicos en el desarrollo cultural y artístico, pero estos no son necesariamente inmediatos, en relación con los cambios de estructura.

Por ejemplo en Occidente, con la caída de las monarquías, hay un declive de las castas aristocráticas y el asenso de la clase burguesa, esto trae a colación  un cambio en la producción artística posterior, en tanto la aristocracia pierde su hegemonía en el dictamen de la producción, a través del “refinamiento” de sus gustos.

En esa transición el arte y el artista quedan un tanto a la deriva, sin la protección y los lineamientos dictados por un linaje, ya que la burguesía no pretende promulgar directamente las directrices de producción; sino que, crea las bases de la liberación de la sociedad con las reglas del mercado, de oferta y demanda, hasta llegar a forjar la sociedad basada en el consumo e individualismo que hoy conocemos.

En este nuevo panorama, el artista tiene que ingeniárselas, responsablemente,  para llevar la nave a puerto digno; así surgen planteamientos y replanteamientos sobre qué hacer ante la nueva realidad. Por eso, el Romanticismo se vuelve un movimiento convulso, no solo de replanteamientos plásticos, temáticos o formales; sino también ideológicos.

Tal desarrollo no es rápido, dado qué son muchísimos los factores que repercuten en la recomposición hasta la llegada del arte moderno y contemporáneo; es decir, el arte no es un reflejo del entorno; sino parte de la realidad misma.

La entelequia política y económica lógicamente influye en todos los aspectos de la vida social, pero no se mueven, irremediablemente, con la misma frecuencia y al mismo ritmo. Lo mismo pasa con otros aspectos; como el desarrollo tecnológico, científico, informático o de comunicación. No es obligatorio que se entrelazan entre sí, tampoco hay una dependencia de una sobre otra para que el desarrollo suceda.

Los avances científicos  no se abastecen de los desarrollos artísticos para obtener sus logros. Las teorías económicas no se sustentan en el desarrollo molecular de la materia ni le importa si el Cubismo existe o no, aunque sí puede suceder al revés, puesto que un artista puede tomar en cuenta cualquiera de los factores para realizar su obra. He aquí la cuestión.

Aunque no necesariamente todos los factores coinciden en un mismo momento, suele suceder que de tales mezclas pueda surgir un hecho importante. Por ejemplo, el desarrollo tecnológico de la cámara tiene repercusiones directas en la aparición del cine, sin haber sido creada con el fin cinematográfico. El uso de las herramientas y el resultado que esto tenga dependerá exclusivamente de quién las aproveche.

La película

Bajo esos criterios es que me parece que Avatar contiene factores básicos que señalar. Aunque he leído algunas críticas sobre la película no he encontrado aspectos relacionados con la confluencia de factores que la obra contiene. He leído, por ejemplo, que es un avance más donde los blancos son salvadores de etnias. He oído decir que la película es un reciclado más de Pocahonta. Siendo que no soy experto en cine, no podría decir a cabalidad si esto sea cierto o no; pero me parece que esto sería el equivalente a decir que el Quijote es un reciclado más de las novelas caballerescas –ojo, que no estoy comparando Avatar con don Quijote, sino destacando el giro de valores con respecto de sus antecedentes.   

Si puedo decir que he visto películas que marcan un hito en la utilización de los recursos de la época; un antes y un después, destacando su contemporaneidad y autenticidad dando fe de la época en que son realizadas. Guerra de Galaxias, por ejemplo, o El Señor de los Anillos. Por otra parte, hay producciones que se dedican únicamente hacer alarde tecnológico y de mercadotecnia, liquidando sus planteamientos en el vacio, como Hulk o Transformer.

Otras recreaciones contienen elementos más graciosos, como Shrek, pero me parece que en el caso de Avatar es distinto. Considerando el cine como un arte, lógicamente tendrá sus propios universos y particularidades íntimamente regidas por las características de todas las artes; como el asombro, el placer, la satisfacción, etc. Aunque en el caso de Guerra de Galaxias o el Señor de Los Anillos, la confluencia tecnológica, ética y estética están en función de variaciones sobre el mismo tema: “el bien y el mal”.

Me parece que Avatar trasciende esos aspectos y los aterriza en una vigencia importante; es una realidad contemporánea abordada con un alarde de imaginación, que, sin el avance tecnológico hubiese sido tarea casi imposible. He ahí la tecnología puesta en función de un factor que puede ser determinante en la toma de conciencia sobre la problemática abordada.

En la realización concurren los aspectos políticos, económicos, científicos y militares–entre otros–, para la conflagración de la trama. Acude a la actuación y la tecnología para su planteamiento puramente plástico.

Además, está plagada de un uso, sin abuso, de recursos simbólicos, tal vez de manera fácil y adivinable, pero necesaria para la transmisión del mensaje hacia un gran público necesitado de la repetición para la decodificación del mensaje. Por ejemplo; el uso del 666, la aparición cíclica de los elegidos, la necesidad de unificación de las naciones ante la amenaza, etc.

Por otra parte, el uso  de diálogos contiene una justificación con el desarrollo de la secuencia metafórica de la imagen y la trama. Hay un agente del “gran capital”, la ciencia, la tecnología o el militarismos, en contra de los representantes de la dignidad y la esencia de la vida, donde cada quién tiene la posibilidad de tomar partido del lado que le dicte su conciencia, sus intereses, sus principios éticos o morales.

Es, pues, según mi criterio, un  ejemplo donde una obra puede utilizar los recursos existentes en cada época para un fin acorde al tiempo y las circunstancias que le toca vivir, pese a las deficiencias o imperfecciones que le podamos encontrar. Es cierto que vivimos en un tiempo donde podemos hacer alarde tecnológico, pero también es cierto que está en juego el destino de un planeta y la esencialidad de la vida que no comprendemos y que atacamos con tal de conseguir los objetivos militares, geopolíticos, económicos o empresariales.

El gran capital y su neoliberalismo están ahí, frente a nosotros, en nuestras entrañas; si defendemos la vida; la Naturaleza no solo lo agradecerá, sino que podría llegar estar de nuestro lado.
(Los Manzanos, febrero 2010).

 

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