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Mes: febrero 2017

Avatar, la confluencia de diversos factores en una obra

Avatar, la confluencia de diversos factores en una obra

 

No soy crítico de cine ni “expertólogo” del tema, pero sí creo que la obra tiene elementos importantes que analizar. Veamos algunos antecedentes: Por algún tiempo se suponía que los movimientos relacionados con el arte eran “reflejo” de la sociedad, actualmente esas concepciones han cambiado; estudiosos como Arnold Hauser, entre otros, contribuyen a la aclaración del asunto.  Sí es importante anotar que existe una relación entre los cambios estructurales y económicos en el desarrollo cultural y artístico, pero estos no son necesariamente inmediatos, en relación con los cambios de estructura.

Por ejemplo en Occidente, con la caída de las monarquías, hay un declive de las castas aristocráticas y el asenso de la clase burguesa, esto trae a colación  un cambio en la producción artística posterior, en tanto la aristocracia pierde su hegemonía en el dictamen de la producción, a través del “refinamiento” de sus gustos.

En esa transición el arte y el artista quedan un tanto a la deriva, sin la protección y los lineamientos dictados por un linaje, ya que la burguesía no pretende promulgar directamente las directrices de producción; sino que, crea las bases de la liberación de la sociedad con las reglas del mercado, de oferta y demanda, hasta llegar a forjar la sociedad basada en el consumo e individualismo que hoy conocemos.

En este nuevo panorama, el artista tiene que ingeniárselas, responsablemente,  para llevar la nave a puerto digno; así surgen planteamientos y replanteamientos sobre qué hacer ante la nueva realidad. Por eso, el Romanticismo se vuelve un movimiento convulso, no solo de replanteamientos plásticos, temáticos o formales; sino también ideológicos.

Tal desarrollo no es rápido, dado qué son muchísimos los factores que repercuten en la recomposición hasta la llegada del arte moderno y contemporáneo; es decir, el arte no es un reflejo del entorno; sino parte de la realidad misma.

La entelequia política y económica lógicamente influye en todos los aspectos de la vida social, pero no se mueven, irremediablemente, con la misma frecuencia y al mismo ritmo. Lo mismo pasa con otros aspectos; como el desarrollo tecnológico, científico, informático o de comunicación. No es obligatorio que se entrelazan entre sí, tampoco hay una dependencia de una sobre otra para que el desarrollo suceda.

Los avances científicos  no se abastecen de los desarrollos artísticos para obtener sus logros. Las teorías económicas no se sustentan en el desarrollo molecular de la materia ni le importa si el Cubismo existe o no, aunque sí puede suceder al revés, puesto que un artista puede tomar en cuenta cualquiera de los factores para realizar su obra. He aquí la cuestión.

Aunque no necesariamente todos los factores coinciden en un mismo momento, suele suceder que de tales mezclas pueda surgir un hecho importante. Por ejemplo, el desarrollo tecnológico de la cámara tiene repercusiones directas en la aparición del cine, sin haber sido creada con el fin cinematográfico. El uso de las herramientas y el resultado que esto tenga dependerá exclusivamente de quién las aproveche.

La película

Bajo esos criterios es que me parece que Avatar contiene factores básicos que señalar. Aunque he leído algunas críticas sobre la película no he encontrado aspectos relacionados con la confluencia de factores que la obra contiene. He leído, por ejemplo, que es un avance más donde los blancos son salvadores de etnias. He oído decir que la película es un reciclado más de Pocahonta. Siendo que no soy experto en cine, no podría decir a cabalidad si esto sea cierto o no; pero me parece que esto sería el equivalente a decir que el Quijote es un reciclado más de las novelas caballerescas –ojo, que no estoy comparando Avatar con don Quijote, sino destacando el giro de valores con respecto de sus antecedentes.   

Si puedo decir que he visto películas que marcan un hito en la utilización de los recursos de la época; un antes y un después, destacando su contemporaneidad y autenticidad dando fe de la época en que son realizadas. Guerra de Galaxias, por ejemplo, o El Señor de los Anillos. Por otra parte, hay producciones que se dedican únicamente hacer alarde tecnológico y de mercadotecnia, liquidando sus planteamientos en el vacio, como Hulk o Transformer.

Otras recreaciones contienen elementos más graciosos, como Shrek, pero me parece que en el caso de Avatar es distinto. Considerando el cine como un arte, lógicamente tendrá sus propios universos y particularidades íntimamente regidas por las características de todas las artes; como el asombro, el placer, la satisfacción, etc. Aunque en el caso de Guerra de Galaxias o el Señor de Los Anillos, la confluencia tecnológica, ética y estética están en función de variaciones sobre el mismo tema: “el bien y el mal”.

Me parece que Avatar trasciende esos aspectos y los aterriza en una vigencia importante; es una realidad contemporánea abordada con un alarde de imaginación, que, sin el avance tecnológico hubiese sido tarea casi imposible. He ahí la tecnología puesta en función de un factor que puede ser determinante en la toma de conciencia sobre la problemática abordada.

En la realización concurren los aspectos políticos, económicos, científicos y militares–entre otros–, para la conflagración de la trama. Acude a la actuación y la tecnología para su planteamiento puramente plástico.

Además, está plagada de un uso, sin abuso, de recursos simbólicos, tal vez de manera fácil y adivinable, pero necesaria para la transmisión del mensaje hacia un gran público necesitado de la repetición para la decodificación del mensaje. Por ejemplo; el uso del 666, la aparición cíclica de los elegidos, la necesidad de unificación de las naciones ante la amenaza, etc.

Por otra parte, el uso  de diálogos contiene una justificación con el desarrollo de la secuencia metafórica de la imagen y la trama. Hay un agente del “gran capital”, la ciencia, la tecnología o el militarismos, en contra de los representantes de la dignidad y la esencia de la vida, donde cada quién tiene la posibilidad de tomar partido del lado que le dicte su conciencia, sus intereses, sus principios éticos o morales.

Es, pues, según mi criterio, un  ejemplo donde una obra puede utilizar los recursos existentes en cada época para un fin acorde al tiempo y las circunstancias que le toca vivir, pese a las deficiencias o imperfecciones que le podamos encontrar. Es cierto que vivimos en un tiempo donde podemos hacer alarde tecnológico, pero también es cierto que está en juego el destino de un planeta y la esencialidad de la vida que no comprendemos y que atacamos con tal de conseguir los objetivos militares, geopolíticos, económicos o empresariales.

El gran capital y su neoliberalismo están ahí, frente a nosotros, en nuestras entrañas; si defendemos la vida; la Naturaleza no solo lo agradecerá, sino que podría llegar estar de nuestro lado.
(Los Manzanos, febrero 2010).

 

POESCÍA SE ESCRIVE CON K DE CORNFLEIS DE QUELOX

POESCÍA SE ESCRIVE CON K DE CORNFLEIS DE QUELOX


Algo no está bien –algo más hay que malestar– en una cultura que confiesa respetar las artes, pero carece de lugares adecuados para el encuentro de aquellas con sus destinatarios naturales.

Un espacio en la TV pública allí donde la hay –jamás en el horario “estelar”, desde luego–, una “fiesta” folclórica, algún simposio, un “encuentro” de vez en cuando, “casas” de cultura devaluadas, en fin, marcan en casi toda América los límites de la participación estatal.

El resto es negocio. He aquí una propuesta.

Américo Ochoa

La mercadotecnia funciona muy bien en el mercado. No tengo nada en contra de que funcione muy bien allí. Es más, me gusta, por ejemplo, como funciona con las Hojuelas de maíz. Creo que el “Tigre Tony” es un gran agente vendedor. Su diseño es versátil, audaz, capaz de dejar atrás cualquier competencia.

Su personalidad ofertada calza muy bien con la demandada: es tierno, fuerte, protector. Cumple a cabalidad la misión estratégica asignada. Abandera muy bien su producto. Se desplaza eficientemente entre el Mass-Medio y el Mass-meta. Es decir, Tony da más de lo que se le pide. A Tony ¡le soobran eneeeeeeeerrggíííaaaaas!

Pero no hay que ser cruel: Kornelio también vende …

Me gusta la proporción de las cajas del cereal, su diseño gráfico es excelente. La idea de utilizar el empaque primario –la caja– es genial. Uno la puede transformar, recortar, pegar, etc.; además, trae carritos adentro. Todo eso lo paga el consumidor. Lo que hay adentro –puede ser una media libra de maíz–, podría costar el 18% del precio del producto. ¡Bravo por Tony!

Si hacemos alianzas estratégicas con Tony podríamos, en las presentaciones de obras literarias, regalar un libro por la compra de un cereal. ¡Genial! Podríamos promover la poesía en la contratapa de las cajas, más o menos así:

Escriba:

La Luna ____ ___ _____ ___ _______
_________ _ _______es ___ _______ ____
u________ ___ ______n___ ____ _ _a
_________ __ _______ ______ hojuela

Nota: Por cada 10 recortes que envíe recibirá, a vuelta de correo electrónico, un certificado con su nombre de poeta listo para ser impreso. Por cada mil, le publicamos un libro de poesía para colorear.

Esa posibilidad existe, pero no es la única.


II. Atracando naves

Ahora sí, atraquemos las naves: el mercado existe, la mercadotecnia existe, la difusión cultural tiene grandes vacíos, la literatura tiene casi hoyos negro en su difusión; pero, ¡calma! El mundo del Billetecentrismo pretende hacernos creer que el holocausto es aquí y ahora; que todo está acabado y que no tenemos salida más que firmar la sentencia que ellos dictan –Óscar Arias ha dicho que es más fácil cambiar los 10 mandamientos que el TLC–.

Para los dolarcentristas el hombre es el instrumento mediante el cual se logra la finalidad última de su intención capital. Antes se estaba con ellos o contra ellos; ahora se debe estar con ellos o muerto, nunca en contra –la raza negra, en siglos recientes, fue sometida a la más baja degradación, a la esclavitud. Su música sobrevive, su cultura está allí tan brillante como el Caribe–.

III. Campaña del Libro útil

La realidad es tajante y mordaz. Muchos sabemos que el problema de las editoriales del área centroamericana no reside en la producción; sino en la distribución. Allí lo gordiano de este nudo. Las empresas mundiales de magna producción del círculo editorial sí tienen estrategias de mercado bien definidas, y algunos de sus escritores son como el “Tigre Tony”; es decir, son industrias que amasan colosos capitales y está bien que existan.

Además, hay pequeñas editoriales que han surgido durante las últimas dos décadas. Estas pequeñas editoriales son mínimas empresas que no cuentan con el apoyo del sistema económico ni del Estado; carecen de acceso a préstamos bancarios; mantienen una microproducción, generalmente identificada con la literatura nacional contemporánea, lo cual es muy loable para la literatura, pero no tienen mucha distribución, posiblemente por sus limitados recursos.

También están las editoriales intermedias, que poseen subsidio y apoyo institucional y económico del Estado; concretamente Editorial Costa Rica, EUNED, EUCR, EUNA; EFUNA, y Editorial Tecnológica del TEC; las mismas tienen sus bodegas hasta el copete de libros a la espera de un mago mercader que se los venda, hasta hoy ese mago no llega.

Hay editoriales subsidiadas que han mandado hacer bodegas más grandes para almacenar sus libros mientras los estantes de bibliotecas públicas están vacíos. ¿Cuántos miles de millones hay en las bodegas de las editoriales subsidiadas en toda la región? Producen más libros de los que tienen capacidad para vender.

El fenómeno está ligado, también, a la forma de producción. Hace algunos años era más barato producir 5.000 que 1.000 libros, pero solo tenían capacidad de venta para 1.000; el resto está en bodegas; y, a lo mejor, no les importa puesto que el subsidio solventa el déficit.

La Dra. Silvia vda. de López Vallecillos, menciona la lamentable desaparición de EDUCA, una editorial que sí producía literatura, pero tenía una inmensa bodega llena de libros, su fuerza de venta era nula. Sin embargo, hizo llegar gran cantidad de libros a Casas de la Cultura, cárceles, escuelas y colegios de Centroamérica ¡gratis!, sin la lógica de compraventa; es decir, sí se puede si hay voluntad. El fin de EDUCA es triste, pero esa es otra historia.

En general, la capacidad de producir libros es muchísima, no así la de distribución. Si los libros que están en las bodegas de las editoriales subsidiadas ya recibieron su renta mediante el subsidio, incluido pagos de derechos de autor, ¿por qué no los donan a las bibliotecas de todo el área? Los escritores podríamos contribuir proponiendo soluciones a tales problemas; por ejemplo hacer una campaña completa de Libro útil pidiendo a las editoriales subsidiadas que donen sus libros a las escuelas, colegios, bibliotecas públicas, cárceles, hospitales, casas de la cultura y otras del área centroamericana, integrando a nuestros pueblos mediante el hábito la lectura. ¡Que retribuyan con donaciones!

Hacer ferias de libro donde los libros sean a muy bajo costo y que se aumente el subsidio estatal a las editoriales que cumplan con estos fines. Un libro en bodega es un libro muerto.

Podemos aportar otras ideas –es decir, la mercantilización y las cajas de cereal no son la única solución–. En torno a esto podría discutirse mucho en temas transversales, tales como el importantísimo de “los derechos de autor”, y el codiciado de recibir “el justo pago” por lo que hacemos, o como dice Otoniel Martínez el poeta guatemalteco: que por dos chelines no se queden con nuestra poesía y, además, nos quieran prostituir.

Historia, arte, símbolos, El Salvador ¿y el Cipitío?

Historia, arte, símbolos, El Salvador ¿y el Cipitío?

 

Américo Ochoa

En el análisis de cualquier obra el contexto, su momento y su espacio es de suma importancia; pero la majestuosidad del gran arte es que trasciende los elementos reductores de interpretación, representación o cotejo. Es sabido que el David de Miguel Ángel representa la Florencia y su contexto histórico. Podríamos entender que Europa, en el paso por el largo puente venido desde la a Edad Antigua, sufre transformaciones fundamentales en todas las esferas.

El arte también se va despojando de las ataduras que le impusieron las clases eclesiales y dominantes y retoma, en el Renacimiento, los aspectos formales y conceptuales de la Grecia antigua, desplazando las concepciones teocentristas por el antropocentrismo, dando paso a relaciones más humanas entre el arte y su espectador, de lo cual el David es un sello irrebatible.

Tampoco podemos olvidar el oscurantismo como sistemática forma de represión que corroe toda forma de libre pensamiento, oposición al dogma, desarrollo del conocimiento, técnico o científico. Por sospechar las bondades de la sábila o la manzanilla podía ir alguien a la hoguera, no digamos por saber que la Tierra era redonda y que “sin embargo se mueve”.

Obviamente, las condiciones sociales, políticas y culturales de Europa y América Latina son diametrales, al igual que la formación de las clases sociales. Por ejemplo, los burgueses europeos proceden de un desarrollo comercial y la acumulación a través de ese proceso de explotación; mientras que el origen de nuestros “burgueses” viene directamente de hordas criminales a las que, muchos con orgullo llaman conquistadores, de donde provienen los criollos; quienes a la larga desarrollan el comercio, pero su capital originario es más por vandalismo, crimen y apropiación.

De igual manera, los europeos estarían muy lejos de conocer en carne propia el oprobio de la invasión en América y sus consecuencias.

El genocidio

En la actualidad se habla conservadoramente de unos 100 millones de nuestros antepasados asesinados, con un ritmo acelerado de 10 millones de muertes por año. Civilizaciones enteras fueron reducidas a su mínima expresión; y en casi todos los casos eliminado hasta un 95% de su población. Por ejemplo: En la colonia portuguesa de Brasil, durante los meses de 1562-1563 en que 30 mil americanos nativos morían de viruela en las misiones y campamentos de esclavos de las capitanías otorgadas a propietarios portugueses en la costa, los portugueses permanecieron ilesos, testigos de lo que N. D. Cook llamó “el juicio secreto de Dios”.

Lo mismo entre los comentaristas católicos franceses: “En cuanto a estos salvajes, hay una cosa que no puedo dejar de comentar, y es que parece manifiesto que Dios desea que cedan su lugar a nuevos pueblos”. Así escribió un observador de los otrora poderosos matchez, cuyo número se había reducido en un tercio en las décadas de 1530 y 1540. (Alberto Morlachetti, La conquista de América, texto que se encuentra aquí).

Alberto Morlachetti también señala: En los primeros 50 años de la conquista la población indígena de las zonas dominadas quedó reducida a un 25%. La Escuela Berkeley sostiene que los 25.200.000 que vivían en México Central en 1519 se redujeron a 1.075.000 en 1605, lo que representaba apenas el 4,25% del total inicial. Según Rowe, los seis millones de habitantes que tenía Perú en 1532 descendieron a 1.090.000 en 1628. Otro cálculo indica que los aztecas, mayas e incas sumaban en conjunto entre 70 y 90 millones al producirse la conquista, de los que en un siglo y medio después quedaban sólo 3.500.000, o sea apenas el 5% de la cifra más baja.

Hernán Cortés y Francisco Pizarro son los nombres mayores del exterminio. Verdaderos cruzados contra la condición humana. Semejante genocidio causó la completa desaparición de cientos de grupos étnicos, y también de un incalculable caudal de conocimientos. En esta cruzada contra los indígenas fueron utilizadas todas las armas de destrucción, de desarraigo, de degradación. Las guerras de exterminio más crueles y los actos de genocidio más espantosos que registra la historia humana. Posteriormente la esclavitud consumió millones de indígenas en las minas, en las plantaciones.

La erradicación de sus líderes eruditos, de los artistas y de los técnicos que dan voz y figura a la civilización, los dejó en estado de orfandad cultural durante largos períodos.

Sin embargo el anciano Cortés, retirado en su casa de Madrid, era centro de “una academia que proponía diálogos sobre cuestiones humanísticas y religiosas”. El hombre era muy admirado por los franciscanos que “en sus historias de la conquista” escribieron de él “como el hombre escogido por Dios para allanar el camino de la evangelización de la humanidad”. (Pueblos originarios: La conquista de América, aquí).

Pero la locura europea de la época no tiene límites en la globalización del espanto; se dice que unos 60 millones de africanos fueron “cazados” para ser sometidos a la esclavitud, de los cuales, alrededor de 12 millones fueron obligados a venir a estas tierras tan extrañas y lejanas para ellos. En la misma Europa, la chispa del oscurantismo y la inquisición venía encendiendo hogueras desde hacía rato.

Evidentemente los procesos de formación de nuestra pluralidad y mestizaje, así como la formación de nuestras clases sociales y dictaduras militares, son distintos a la fundación de monarquías europeas, sus clases burguesas, cortesanas, etc. Cada cual tendrá sus características propias que los sociólogos y los marxistólogos entenderán de otro modo; pero, lo que se entreteje en los desmanes europeos en África, América y en las mismas víctimas del oscurantismo es el dolor humano, la opresión, el vejamen; guardando las enormes distancias, claro.

 

 

El David

En el contexto del fin de la Edad Media el David de Miguel Ángel, obra realizada entre 1501 y 1504, puede representar a su Florencia, de igual manera podríamos verlo iluminando el final del túnel asfixiante, opresivo, que fue el oscurantismo. Al ser una creación universalmente trascendida le permite mover su contexto fijo, porque puede tener interpretaciones semejantes en momentos diferentes, puesto que la obra contiene, en sí misma, aspectos de las verdades universales como la libertad, la dignidad o el humanismo.

Ciertamente la obra presenta, en vez de un adolescente pastor, a un hombre rebosante en energía juvenil, decidido a vencer cualquier cosa por gigantesca que sea. No hay duda, está frente al que lo jode y lo va tumbar; lo dice su mirada penetrante, la tensión, sus venas exaltadas, su expresión nasal abarcando todo el aire posible; en fin, su movimiento tácito, seguro de sí mismo pero con la cautela de un felino, con el arma primitiva sobre el hombro izquierdo y la piedra sutil en la derecha.

Innegablemente bíblico pero sin las ataduras; desnudo, sin vergüenza de ser hombre, bello como él solo; humano en la plenitud de su belleza y con la expectativa necesaria para dar el paso que sigue. Ha puesto decididamente en movimiento su lado izquierdo.

Algunos analíticos apuntan que siendo David de origen judío debería presentarse circuncidado y atribuyen tal omisión a un error del artista, lo cual es dudoso viniendo de un hombre tan sabio y tan cercano a la iglesia y al papado como lo era Miguel Ángel. Más bien, tal hecho puede ser intencionado para presentar un ente más puro, sin haber sido manoseado por el hombre mismo, por dogmas o ideologías. Podría ser una apropiación iconográfica para devolver el sujeto tal como debería ser y no como es; en todo caso, para eso son los símbolos planteados en una obra, para que cada cual los pueda interpretar a su manera.

Pues sí, menciono al David no por eurocentrismo, nada tenemos que ver con la Florencia medieval; pero, una obra de tal magnitud, una de las más monumentales de la historia del arte occidental, no tiene otro tiempo más que el tiempo.

Sin cambios no hay obras

Me habría gustado referirme a una monumentalidad propia del proceso de cambio que vive Latinoamérica, específicamente del proceso del que podría estar a punto de vivir El Salvador, pero no la encontré. Seguramente no existe puesto que no ha habido cambios elementales, solo opacidad desde la conquista hasta nuestro tiempo.

Pienso que el David puede representar cualquier cambio trascendente que contenga sus valores universales; incluso, creo que cada cual puede tener su propio David cuando decide derrumbar sus angustias psicológicas o existenciales, salir del túnel que lo agobie y empezar una nueva vida; en eso también puede consistir la universalidad de una obra.

En este paso importante que El Salvador tiene la oportunidad de dar se me parece a la actitud que el David tiene en su magnificencia. El bloque por tallar está ahí, aún no ha sido tallado; puede salir una gran obra o cualquier esperpento, ya veremos. Se dice que cuando Miguel Ángel esculpió el David ya otros habían intentado sin éxito moldear la piedra, también es sabido que el mármol era de poca cuantía; incluso, siendo una pieza tan grande se pudo haber fraccionado para hacer varias esculturas, pero no, de ese material, un tanto pobre pero de gran tamaño salió el David.

Cuentan que cuando a Miguel Ángel le preguntaron cómo hizo para realizar tal portento respondió: “ahí estaba, solo la dejé salir”. Humildad se puede llamar a tal respuesta viniendo de un hombre de tan soberbia capacidad creadora.

En ese sentido, espero que los futuros gobernantes del pequeño país tengan conciencia certera de lo que significa su responsabilidad histórica y de las ilusiones que sus electores tienen. Tales expectativas han estado apresadas ahí en su peñasco desde la colonia. Las masas populares salvadoreñas nunca han tenido una sensación de triunfo importante, real. La independencia de la corona española fue firmada por un grupo de criollos donde la representación de los intereses populares e indígenas fue nula, quienes solo vieron cambiar la corona real por una de espinas. Luego vinieron intentos tras intentos por liberarse; desde levantamientos indígenas como el de Aquino en 1833, la insurrección de 1932, donde murieron más de 33.000 indígenas; así, hasta la guerra de 12 años.

Como dije, si no ha habido cambios sustanciales no puede haber obras que los representen. En la actualidad podemos decir que se están gestando giros importantes en América Latina y, evidentemente, los necesarios no son solamente de índole política y social, hay que cavilar en los más profundos. Suponer que las libranzas necesarias consisten en hacer gobernabilidades que sustituyan a unos ricos por otros, turnos de partidos en el poder, pactos entre empresarios y gobernantes para hacer las formas de explotación más “light” solo nos seguiría torciendo los destinos.

Por su puesto que los cambios políticos son necesarios, pero la política en su forma actual no es el único eje de la sociedad. Las soluciones a problemas políticos no necesariamente nos conducen a soluciones de problemas históricos. Por ejemplo, la inclusión en todos sus sentidos podría ser una prioridad, al igual que la reconstrucción de nuestra identidad auténticamente latinoamericana, pero no la de los conceptos criollistas.

Retomar la cosmovisión de nuestros pueblos indígenas, la cultura culinaria como práctica de la vida cotidiana, la relación del hombre con el cosmos y la naturaleza, etc., puede ser elemento importante para irnos reencontrando. Es sabido que culturas milenarias como la china, musulmana o judía se rigen por sus propios calendarios; nuestros antepasados tenían los suyos, más exactos que el actual, ¿porqué no usarlos?

Reinstaurarlos, para América Latina, sería una señal más revolucionaria que llevar una camiseta del Ché. Así pues, la reconstrucción de nuestra verdadera identidad indígena es más una deuda histórica que política. El Cipitío viviente

Entonces ¿por qué el David?, bueno, ya dije que por su carácter universal. Ahora que El Salvador tiene serias expectativas quiero hacer mención de un personaje de su mitología. Hijo de la Luna, Ziguet diosa o Sihuet, esposa del dios Sol. Sihuet tuvo amoríos con el dios Lucero de la Mañana y de esa relación surgió él: el Cipitío. Siendo que el dios Teot, dios de los dioses, supiera tal infidelidad condenó a la Luna diosa, diosa Luna, a ser mujer despojada de su condición suprema; como luna menguada, errante, que anda por los ríos y caminos haciendo jugarretas de amor a los falderos.

También se dice que Zihuet favorece a caminantes, hombres buenos y honestos. Es decir, que aún contiene la dualidad y la identidad de la Luna y sus fases de brillantez seguidos de sus ciclos oscuros.

Por su parte, el hijo de la luna y del lucero, tuvo una condena venida de una infinita bondad y sabiduría que solo un dios pudo tener: Ser niño por siempre. Es decir, ser puro, mantener la inocencia, desbordar la alegría, jugar, estar en el límite antes de empezar los conflictos de la adolescencia –diez años tiene el Cipitío desde entonces– y, sobretodo, fue condenado a ser feliz por siempre. También se sabe que este ser de relación entre lo celeste y lo humano, anda por los bosques y los ríos, pero que también entra en los hogares a jugar con las cenizas cuando las hogueras descansan.

Es importante anotar que este personaje tiene los pies al revés; tal vez, para no perder el camino de su pasado y ver claramente hacia donde se dirige, con una connotación filosófica profunda de lo que es el tiempo, el presente, el futuro y el pasado recogido en un solo Ser. Por su parte, el lucero de la mañana, su padre celestial, sigue ahí con su esplendor de protector desde lo alto, iluminando, sirviendo de punto orientador a los que caminan y necesiten saber por dónde van.

Obviamente, esta leyenda, de la cual hay varias versiones, no es el constructo de un solo artista; tampoco es cosecha de un dogma o una religión. Contiene una cosmovisión, es producto de un conocimiento astronómico adquirido sin satélites. Esta historia ha sido reducida a condición de cuento infantil o puesto en el cajón del folclor; sin embargo, otras tan exógenas como la de David siguen siendo sagradas. Las fábulas de otros dioses como Venus o Zeus tienen carácter de “clásicos fundantes” haciéndonos creer que el origen de nuestra identidad es únicamente grecoromana y judeocristiana. ¿Y el Cipitío?

La nuestra pasa a ser solo una leyenda pipil. Siendo que no representa a ninguna ciudad en su contexto, sino que es un personaje vivo y latente, al que hay que echarle una ojeada a la hora de tomar decisiones históricas, estoy seguro que anda por ahí con un aura reluciente, con una sonrisa menos dura, más contundente y más dulce que una piedra por lanzar. Sé que tiene, hoy por hoy, una esperanza y que pase lo que pase, vivirá por siempre.

UN NIÑO DE AGUAJADE

UN NIÑO DE AGUAJADE

UN NIÑO DE AGUAJADE
I

Había una atarraya secándose/
tendida al aire como para atrapar sonidos/
Peces de luz o las corvinas de la brisa
había pescado seco tendido en la alambrada/
el Sol subía a tumbos el tufo de morralla
alma de macarelas y sardinas.
La luz murmuraba relatos de cenizas/
de volcanes/ repaso de emisiones antiguas/
habla de sirenas calcinadas/ de cangrejos de plata
y langostas de oro fundidos en las posas
de los peces mariposas que salieron volando
hacia otros mares
mantarrayas azules
que se hicieron blancas en el vuelo de ceniza
un cangrejo-caballero pasa bajo la mesa sin mantel
y juro que brillaba
más que el oro
un perro echado en la ceniza
camufla sus ancestros de cadejo
mientras la tía gira
mundos planos de maíz en el comal.
II

Gonzalo toca mandolina frente al mar
el muelle le estalla en los ojos y lo ciega
como atracaderos en llamas en una obra de Van Gogh
con bengalas y artefactos de la China.
Al final de la canción
se destusa la estela graznidos gaviotas
hacia un mástil pescador.
Imagino barcas soldadescas de españoles
sangrando el cuello de un adolescente.

Camino sobre el ostral vacío
de mandolinas sin cuerda/ degollada
pesadumbre colgada en los horcones.

III
(A Lito que me llevó el mar)

1.
Nidia gira una galaxia verde en las pupilas
se tira del trapecio y corre/ hace ooooh! con el mareo/
la esmeralda de sus ojos vuelve a su reposo/
suelta el cardumen de la risas/ luego monta la calavera de un toro-buey nave láser
y se va/ años luz de aquí.
Al fondo
bajo el madrecacao/
descamisado/ fumándose un cigarro lento/
silba como si el mundo no fuera él/
solo el mar entre sus venas/
con su cuerpo de Nazareno pescador/
No está aquí/ es decir/ está pero piensa en el mar/
Lito teje una atarraya viendo los pelícanos de sal y tedio.
Arriba/ un disturbio de gaviotas altera el orden de las horas/ las hojas que caen del madre-cacao azul/
reordenan los minutos y devuelve los que sobran
al árbol del olvido.

2.
Dejame Dios morir esta tarde cerca del recuerdo
para oír los relatos del abuelo junto al fuego/
mientras al fondo
Lito teje una atarraya
y el verano le ensaña garras de brasas por la espalda.
IV

De tarde
veo a Gonzalo tocar su mandolina nuevamente
subo el andamiaje de sus sones/ hago una canoa/
una lancha/ un velero/
voy y vengo a las islas en busca de tesoros/
al recoveco de piratas/ me enfrento con buques bucaneros
naufrago/ la música me salva como balsa/
me eleva como globo y me pone en una isla.
Soy niño de añil en medio de la poza
la bahía pone el brazo sobre astiles de mangle
oigo tesituras de olas batientes
de la bocanas a la ensenada/
soy antífona del cardumen y el coral/
en reverencia de la vida hacia el asombro

a lo lejos suenan otras mandolinas
y cantan otros niños árboles de añil en otras islas
a coro con el mar.
V

Entro y salgo al trajín del muelle
como a un submarino de tiempo perdido buscando la salida
veo mendigos/ buhoneras/ putas/ bravucones/ soldadescas/ vendepescados/ traficantes/ chivos/ mulateros/ travestidos/ mercachifles/
pasa un carnaval doce de diciembre/ tufo de pescados/ con máscaras de pejes
merodeando un vagón descarrilado
el sumergible dispara un torpedo
que me explota entre los ojos como bengala de sal.
VI

De tarde
Gonzalo me explica
que la música de su mandolina viene de allá
y señala rumbo al caracol
los zumbidos fibra de la rafia
aun los bramidos del toro
todo viene de aquel embudo/
forrado con rizos de coral
modulaciones de las algas
que suben sus burbujas
caricia/ sollozo
hasta el pecho de las aves
y salen como canto
a esparcirse con el viento.
VII

El aire aviva el susurro
de una ocarina antigua/ cadenciosa/
lenta anémona cantora de prodigios/
al ritmo de los sueños/ acordes
del origen de la música vital/ compás en el galope/
en latidos de la hoja/ ariete de la gota/ chicharra en eclosión
planeta camaleón en mimetismo con alquimia de la vida
y de la muerte/
que es la misma de los astros gigantes y las novas
acordes de la luz y los graznidos/
que van y vienen en espiral de bosquemangle/
concéntrico rugido de lluvia/ tormenta/
huracán con ojo girasol
rotando aspersiones en medio de la nada
bramido áspero de toro/ de bisonte/ de jaguar/
con probidad para volar y vuela/ danza/
con virtud para cantar y canta/
sobre tiempos de silencio.
VIII

Un toro careto se parece
a otro pintado a huesos
en el esbozo de una cueva primitiva que no conozco
estilizado con la añoranza/
de cuando no existía nada/
ni el golfo/
ni la fábula del niño de aguajade
nada
Antes del silbido de tejedores de atarrayas/
o la mandolina de Gonzalo
un caracol sonaba su memoria de nácar
música de esferas como perlas en su concha
como los bramidos de un toro
pintado a mano en su caverna.

REFRITOS

REFRITOS

El fenómeno OVNI y el de los fantasmas tienen algo en común: la ciencia ni la religión dan explicaciones certeras sobre el asunto; pero miles de personas aseveran sus experiencias inexplicables.

A las multitudes les encantan las apariciones; las hay de extraterrestres, luces, ángeles, chupacabras, señales en los cultivos, etc.

Américo Ochoa

La aparición de la virgen en muchos lugares conglomera multitudes, igual que la imagen del rostro de Cristo en una sombra, en una pared húmeda o San Jerónimo en el pan tostado hacen que miles lloren, recen o se desmayen. Los que asisten sostienen que eso fomenta la fe en el más allá, les induce a creer.

En el campo terrenal, menos místico, el suceso del calentamiento global es una preocupación, un tema interesante para muchos; hablar de ello es casi un lugar común; el caso es que tal situación está ocasionando la desaparición de la vida terrestre. No es nuevo. Los expertos dicen que el desvanecimiento de especies es de 100 a 1.000 por ciento sobre el ritmo natural. La extinción de una planta o una rana no produce furor, no induce a nadie a cree, a tener fe.

Nadie hace un altar donde murió cautiva la última paloma azul.

No nos impresiona saber que mañana desaparecerán todas las ballenas, los pingüinos, los elefantes o los pandas porque no nos toca nuestra vida moderna; pero ¿qué pasaría si mañana desaparecen todos los celulares? Imagino qué sucedería si estuviera en peligro de extinción la memoria RAM, o si de pronto desaparecieran todas las licuadoras, los videojuegos o los televisores. Me figuro a esas turbamultas de jóvenes poniendo flores de plástico donde desapareció el último lector de MP4.

Durante la guerra fría el cine recreó posibles consecuencias de una catástrofe nuclear representando mutantes, un planeta sombrío, etc… En la actualidad el imaginario también hace maquetas de posibles consecuencias, la ciencia hace cálculos de potenciales resultados: el deshielo de los polos, ahogamiento de las costas, etc.; pero qué tal si hubiera reacciones naturales que sobrepasen lo esperado; por ejemplo: todos los arácnidos agigantados al estilo Julio Verne, las cucarachas de su casa comiéndose a su gato, grúas echando sal a las babosas del parque, los primates con poderes mentales, las plantas de su maceta fugándose de casa.

Cosas así ya suceden, las líneas gigantes de fuego en los bosques se llaman incendios forestales; el inmenso hueco en el ozono nos parece allá lejos; pero, qué tal si se hiciera un hueco en el aire, un cinturón de desaire alrededor del planeta nos dejaría aislados y sin aliento.

Lo que sorprende en realidad es nuestra desidia; a mucho les emociona que eso suceda porque así lo dicen las profecías, los mayas, los aztecas, la Biblia, Nostradamus. Muchos son indiferentes porque esperan un cambio radical de dimensión, la caída del imperio, la llegada de los mil años de paz para el 2012, o, porque eso comprueba que el efecto mariposa y la Resonancia Schuman existen. ¿Habrá suicidios masivos el 22 de diciembre de ese año?

En fin, las apariciones, por hoy tienen más impacto que las desapariciones; tal vez, no nos importa mucho si sucumben insectos, ríos o tortugas; pero quizá nos empecemos a preocupar cuando empiecen a desaparecer las rubias, los morenos, las personas de ojos verdes, los chinos, los suecos, los franceses, los mexicanos, los calvos, los niños, los ancianos, los miopes, los políticos, los del Atletic, los del Real, los Barza, los zurdos, las enfermeras, los posgrados. Para entonces no estaremos recalentados, estaremos refritos.